08 noviembre 2007

¿Teléfonos móviles? ¿Psicología social?... ¿Identidad?

¡Hola!

Como algunas/os ya sabreis mi tesis doctoral va sobre los teléfonos móviles. ¿Qué tienen que ver los celulares con la psicología social? Yo lo vengo intuyendo desde hace unos pocos años. Y voy dando forma a esta intuición. Dar forma es estudiar, desarrollar un marco teórico propio, hacerse preguntas, ver lo que hace la gente... y seguir intuyendo nuevas preguntas. ¡Espero que me ayudeis! Y las/os que estéis interesadas/os en la cuestión espero también que contéis conmigo si puedo ayudaros en algo.

Copio un fragmento de la parte teórica de un trabajo de investigación que llevé a cabo hace un poco más de un año.

¡Hasta luego!

Josep

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“Los ‘objetos’ más importantes de este tipo son aquellos de los cuales hablamos como nuestro ‘yo’ y nuestro ‘mundo’, o nuestra ‘sociedad’. Objetos imaginarios como esos pueden desempeñar papeles de importancia tanto para conservar las estructuraciones múltiples y parciales de la vida cotidiana, como para mantenerlas abiertas a ulteriores articulaciones.” (Shotter, 1993: 127)

"El Gergen más reciente es tajante: “You are a conversation” (Junio 2004). No deja lugar a la duda. Toda su aportación previa, tanto la de sus libros más conocidos, como la de sus artículos queda aquí, en mi opinión, perfectamente resumida. Desde su constatación de que “… todas mis horas se habían consumido en el proceso de la relación con otras personas” (1991: 20). O su afirmación “Las narraciones del yo no son impulsos personales hechos sociales, sino procesos sociales realizados en el enclave de lo personal” (1994: 259). Pasando por su duda de que los actos que identifican el yo sean “…la manifestación externa de procesos internos específicos, mecanismos, rasgos, y similares,…” (1994: 3). O, hablando de la mente –como mecanismo interno fundamental de la individualidad-, “…todo lo que puede ser dicho sobre los procesos mentales se deriva de los procesos relacionales”

El yo se construye en la interacción dialógica con los demás (Bakhtin, 1981) y, como tal, es metafórico, pues el diálogo –el lenguaje en sí- lo es. No hay ninguna fórmula fuera de lo lingüístico para determinar la supuesta realidad de las cosas. Pero lo lingüístico tampoco tiene ninguna esencia en sí. Adquiere sentido y capacidad de acción sólo en el intercambio conversacional. Admitir esto es admitir que todo discurso es metafórico: construye realidades que no son palpables, ni siquiera las de aquello más íntimo y personal: nuestro yo, nuestra identidad. Volviendo a Gergen, “En cierto sentido, entonces, todos somos metáforas de otras personas” (1999: 65). Yo diría que, más que en cierto sentido, en todos los sentidos. “Sólo podemos pensarnos a nosotros mismos en cuanto que tomamos de los demás los caracteres que nos formulan” (Seguí, 2004: 2). No hay, desde este punto de vista, alternativa para pensar en una materia -o esencia- interior que nos hace ser como somos, tan diferentes de los demás

En el entorno de los “new floating worlds” (Gergen, 2003: 103) Sherry Turkle (1997) formaliza una –entre otras muchas- metáfora acerca de las ventanas con que solemos trabajar en nuestros ordenadores[1]. Un poco más tarde afirma “…las ventanas han llegado a ser una potente metáfora para pensar sobre el self como un múltiple sistema distribuido” (1999: 4). Lo más interesante de esta idea es que es una metáfora de otra metáfora. En la pantalla del ordenador no hay ninguna ventana, aunque sí suele haber algunos espacios electrónicos abiertos al mismo tiempo que recuerdan ese elemento habitual en las viviendas. Pero obsérvese cómo la meta-metáfora de Turkle construye una nueva realidad identitaria. Las ventanas de las casas nos permiten ver lo que pasa afuera. Incluso la ventana electrónica por excelencia, la de la televisión. Pero las windows turklianas nos permiten interactuar con el exterior, mostrando también lo que pasa dentro. El cambio –en cuanto a la construcción interactiva, dialógica de identidad(es)- es importante. Los seres humanos ya no somos objetos receptivos a la espera de que lo que pase fuera –en la calle, en la plaza, en el mundo- nos constituya; sino que somos sujetos activos e inseparables de algo ya indisoluble: esa nueva metáfora del –parafraseando a Turkle (1996: 1)- I am We. Y además, como los programas que sustentan el funcionamiento de las ventanas, somos socialmente multitarea."



[1] Y, cada vez más, en nuestros teléfonos móviles.

Referencias bibliográficas.-

Bakhtin, M. M. (1981/2002) The dialogic imagination. Four essays. Austin: University of Texas Press.

Shotter, J. (1993/2001). Realidades conversacionales. La construcción de la vida a través del lenguaje. Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Gergen, K. J. (1991/2000). The Saturated Self. Dilemmas of Identity in Contemporary Life. New York: Basic Books.

-- (1994/1996). Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcción social. Barcelona: Paidós.

-- (1999). An invitation to social construction. London: Sage Publications.

-- (2003). Self and Community in the New Floating Worlds. Nyíri, Kristóf (ed.), Mobile Democracy. Essays on Society, Self and Politics. Pp. 103-114. Vienna: Passagen Verlag.

--(2004). Social construction, relational theory, and change practices Workshop. Philadelphia, 3-6 June, 2004.

Seguí Dolz, J. (2004). De lo virtual a lo real pasando por lo biopolítico. Actas electrónicas del 2º Congreso online del Observatorio para la CiberSociedad. 1-14 de noviembre de 2004.

Turkle, S. (1996). “Who am We?”. En Wired, iss. 4.01. [On line] [Access: 29/10/2005] http://www.wired.com/wired/archive/4.01/turkle_pr.html.

-- (1997). Life on the Screen: Identity in the Age of the Internet. New York: Touchstone.

-- (1999): “What are we thinking about when we are thinking about computers?”. En M. Biagioli (ed.) The Science Studies Reader. New York: Routledge. [On line] [Access: 12/10/2005] http://web.mit.edu/sturkle/www/routledge_reader.html.
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4 comentarios:

  1. Primero que todo, felicitaciones Josep por el artículo y el libro en el que participó.

    Mirando los aportes al blog, tuve una impresión. A ustedes también les llama mucho la atención los estudios CTS, aunque con un énfasis bastante particular por la tecnología.

    ¿Y entonces cómo estamos tomando al celular en la comunicación? ¿Tal vez como el medio, o de qué otra manera? Me acordé que en el libro del 99 de Gergen que Josep citó, Gergen a su vez cita a Marshal McLuhan quien enfatiza en la importancia del medio en la comunicación. La cita sencillamente dice: "El medio es el mensaje."

    Bueno, ahora un chiste hueso (¿si saben que significa "chiste hueso"?) que escuché en un programa radial infantil =P ¿Cómo llamarías una adicción al uso del celular?... pues celulitis =D

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  2. ¡Hola Gerardo!

    Muy bueno el chiste! Muchas gracias!!!

    Sí, los estudios CTS nos llaman enormemente la atención. Y desde este punto de vista no consideraríamos el celular como un medio, sino como un auténtico actante social (usando la terminología de Bruno Latour). Personalmente se me hace muy difícil desligar lo tecnológico de lo natural -utilizando términos dicotómicos como buen occidental (y como nos recordaba Sara el otro día)-. ¿Dónde acabo yo y empieza mi móvil? De Kerkhhove -presidente del instituto McLuhan- asegura que los celulares son ya extensiones eléctricas de nuestros cuerpos...

    Josep

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  3. celulitis?... de eso debo de tener un montón (que ilusión) :D

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  4. Hola Josep:
    Acabo de descubrirte buscando algún fragmento sobre la metáfora de Turkle. Estudié alguna asignatura en el doctorado de la uoc en la que coincidimos. Ahora sigo, aunque en multimedia.
    Te cito en el último post.
    Un saludo

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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