09 diciembre 2007

Blade Runner: Hacia el fin de la seducción (II; III)

Leer antes Blade Runner: Hacia el fin de la seducción (I)

2.- El mundo exterior: "Don't walk, don't walk, don't walk, don't walk, don't walk, don't..."

"hace tanto frío aquí...

lo siento

ese traje de madera no es el más adecuado

para esta época del año

muñeca:

sólo el pensarte me electriza

no sé cómo puedo aguantar esta palpitación:

Boum, Boum, Boum...

Boum, Boum, Boum...

Boum, Boum, Boum...

(CONTINUARÁ)

Tu loco:"

(Cyborg-Seguí, 1974)

Dont' walk, Boum, Boum...llueve. En el mundo exterior (anucios de neón, Atari...) siempre llueve. Y hay mucha gente. Y siempre está oscuro. Y los semáforos cantan por encima de la evocadora música de Vangelis y el olor a comida china callejera su monótono don't walk, don't walk, don't...Boum, Boum, Boum...Palpitaciones, latidos y monotonía de un mundo que no hay -en Psicología no podemos decir "es". O "hay" o no "hay", y ya veremos si "hay" significa algo-. Deck -Deckard- da vueltas, busca, tiene un plan policíaco ("You know the score, pal. If you're not a cop, you're little people."). ¿"Eres" un cop, Beck, o "hay" un cop en ti? En nuestro acuerdo de que la representación de las cosas nos ha abandonado, la hermenéutica no nos ayuda a conocernos, Deck, ni siquiera nos es útil en discursos sobre la inconmensurabilidad (Rorty, 1979) de lo que "es" o de lo que "hay", psicológicamente hablando. Ser y haber son versiones viscosas, resbaladizas, pegajosas y mentirosas de constructos sobre los humanos. No hay tangencia (son constructos intangibles) y tampoco intangencia (son constructos tangenciales).

Sólo puedes presentarte (en un sentido goffmaniano, 1959) como cop, no-cop o little people, Deck. Tu presentación es siempre en referencia a discursos sociales en un entorno húmedo, viscoso, oscuro...como la comida china callejera. "Eres" el protagonista de la primera y mejor película postmoderna (Lyon, 1999). Poco más, que no es poco.

3.- Pris.- "Me he perdido. No tengo casa. Tengo hambre. Soy como huérfana". "No somos ordenadores, somos seres físicos. Yo pienso...luego existo"

Siempre he estado enamorado de ella (Daryl Hannah/Pris) desde que la vi saliendo desnuda del mar en Manhattan en el año 1984. Entonces el amor era una emoción. Fuerte, profunda. Hoy es una evocación sentimental. Viscosa y escurridiza también.

Pris está perdida, hambrienta, huérfana, sin casa. "Estar" es un constructo mínimamente aceptable en mi discurso. Espero que la/el lectora/or admita esta aceptación sin más explicación. Gracias.

Piensa y se cree que existe. "Pensar" es una práctica discursiva. Pensar sobre sí misma y creer que por eso "existe" es dotarse de una trascendencia pretendidamente objetiva y de una subjetividad ansiadamente psicológica (Foucault, 1988). La trascendente belleza del cuerpo semidesnudo de Pris/Daryl Hannah y el sexual maquillaje que luce en "Blade Runner" es una evocación imborrable de un deseo animal que antes confundíamos con la emoción del amor. Roy besando su lengua sangrienta cuando ya está muerta es una imagen -no representativa- del evangelio de la sentimentalidad. No hay representación posible. Sólo imagen, sólo presentación. Nada detrás.

Pris "está" muerta. Y la belleza -eso queda- de la imagen, de la presentación del sangriento y lingual beso es la evocación perfecta del mejor erotismo (creación cultural humana), como evocación psicológica de algo que no es amor, pero tampoco deseo animal. Si un latigazo de pura pasión recorre los nervios eferentes hacia los órganos sexuales de la/el espectadora/or de la película no es por amor, no es por deseo animal. Es por identificación. Nosotras/os, como Pris, también estamos perdidos en la postmodernidad. Tampoco tenemos casa, ni padres, ni alimento.

Si tan huérfanos estamos, si detrás de la imagen y la presentación no hay nada, ¿vivimos en el vacío?

Josep

Continua en Blade Runner: Hacia el fin de la seducción (IV; V)

1 comentario:

  1. Una de mis películas favoritas, la idea de los replicantes siempre me ha fascinado,sobre todo como son presentados en la película de Scott. Esa forma de re-pensar la humanidad a partir de un ente que adolece de lo que nosotros desdeñamos o ignoramos es única.

    Sería un placer leerte en algo aún más extenso sobre el tema, me gustó la serie que hiciste y las premisas que planteaste.

    Saludos Josep!

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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