23 diciembre 2007

Mi móvil se ha estropeado. Ha muerto


Este era mi teléfono móvil. El jueves por la noche se estropeó. Murió. Desapareció del mundo físico por causas ajenas a nuestra voluntad. No puede hablar, no puede relacionarnos con la gente; especialmente con la gente más ìntima de mi "yo", no me cuenta las noticias de la radio, no me despierta cuando me duermo en el tren o en el hotel junto a la persona que amo cuando estamos de vacaciones. No me deja ver fotos. No me acompaña con su música cuando voy con la bici por esas montañas y me siento seguro con él porque si me caigo o me pasa algo me ayudará a que alguien me localice y me lleve al hospital o donde sea.

No era hipersofisticado. No era 3 G. Era parte de mí. De mis relaciones. Por ejemplo era parte de quien lo personalizó -customizó- con cariño pegando esos adhesivos y besos que cada uno significan algo.

Su esqueleto (¿es este su mundo físico o las relaciones que nos mantenían vivos a los dos?) se quedará conmigo para siempre. Y sus adhesivos y su customizacion formulada en una tarde de sonrisas y tristezas. De besos y ausencias inminentes. Por suerte los símbolos perduran. Seguramente perduran siempre si no se escapan las emociones.

Afortunadamente la tarjeta no sufrió demasiado daño. La he colocado en un móvil más antiguo, del año 2003 más o menos que tenía por ahí tirado -pobre- y que de momento me da su servicio. Hasta que mañana vaya a un centro comercial y compre otro. Ahora sí que será de tercera generación y con una pantalla bien grandota y muchos píxeles... y mp3... y videoconferencia... y acceso a internet... y ... bueno, a todo lo que sea posible. Ya que me he de gastar la pasta, pues... ¡a lo grande!!!

Mi mejor homenaje a mi móvil muerto es que siempre será la base del recuerdo de mis mejores citas, de mis mejores textings, de las fotos más bonitas que he recibido nunca.

Pero mi vida sigue y mañana (uis!, mal día para ir de compras, nochebuena...) tendré un sustituto.

Hablando de sustitutos. Ahí va una foto del primer móvil que usé en mi vida,

No, no era mío, que yo soy muy jovencito para esas cosas. Era de mi padre. Me lo regaló hace poco y lo tengo en mi colección de objetos inútiles (me encanta coleccionar objetos inútiles -¿o no tanto?-). Era una pasada! Ni imágenes, ni cobertura, ni res de res... Año 92/93 más o menos... Costaba un montón de dinero. El aparato y la conexión. Pero algo empezaba a cambiar. ¿Qué estaba empezando a cambiar hace sólo 15 años? Todavía no lo sé muy bien. Y seguramente nunca lo sabré, ni me importa demasiado. Aunque creo que aprenderé un poquito durante mis investigaciones para mi tesis doctoral sobre móviles y adolescentes.

Hablando de eso. He insertado en el blog un apartado dedicado a artículos sobre la cuestión. Espero que os resulte interesante.

Saluditos de domingo tarde (aquí).

Josep

2 comentarios:

  1. Buenos días Josep,
    ¿Has leído hoy ya el País?
    Viene este artículo:
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/vez/eres/cibermaleducado/elpepusoc/20080105elpepisoc_1/Tes

    Es evidente que el móvil ha cambiado el comportamiento d ela gente. Doy fe de la mala educación de la gente, tanto en el trabnsporte público como en el restaurante... No tengo por qué enterarme de la vida de los demás, además se aislan, levantan el tono de voz (aunque para los que nos gustan observar el comportamiento d ela gente escuchar estas conversaciones nos un material valiosisimo).
    Por otro lado, he observado que la gente ha perdido memoria, ni memorizamos los números de teléfono ni el número d ela calle ni del piso, una llamadita desde el portal y todo solucionado... o ncluso cuando antes quedabas en un sitio concreto, nadie se perdía, ahora telefonita y la preguntita ¿dónde estás que no te veo?. Desde la psicologia social, como llamamos a este fenómeno...¿ es nueva construcción social por el uso de las Tics?
    Un saludo
    Marien

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  2. ¡Muchas gracias, Marien! He leído el artículo y me parece muy interesante. Y muy interesante también lo que comentas.

    Desde la psicología social se está estudiando mucho el uso de las TIC, ya lo creo. Y el caso del móvil es bastante especial. Fíjate que a través de ordenador nos ubicamos en el mundo entero, globalizamos (perdón por la palabra...) nuestras relaciones y, por tanto, nuestras identidades. Pero no dejamos de hacerlo desde la intimidad de nuestra casa (a veces desde un cibercafé u otros espacios menos íntimos). Lo fenomenal del móvil es eso, que es móvil y a través de él hacemos público lo que hasta hace poco era privado, como has ejemplificado. Yo llamo a esto nomadización ya que nuestras identidades se hacen nómadas, cada vez pertenecemos menos a un sólo lugar.

    Pienso que el uso público del móvil ya no es tanto una cuestión de educación sino de cambio de las normas sociales. O de algunas de ellas. Esto lo detecté enseguida en la investigación que hice hace un par de años y sobre la que he escrito alguna comunicación. Y parece que asumimos esos cambios con diferentes sensaciones: resignación, alegría, adaptación, enfado,...

    ¡Saludos!!!

    Josep

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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