30 julio 2008

Los objetos: ¿aislantes sociales o amplificadores relacionales?

Resulta que iba eso que digo -y dicen- yo esta mañana andando por las calles de mi -su- ciudad. Iba a ver a algunas personas, a hablar con ellas sobre sus cosas.

Las distancias no eran demasiado largas. No uso coche; sólo el metro -bueno, a veces, taxi- para trayectos largos. Y me gusta andar. De paso hago ejercicio. Y miro cosas a mi alrededor.

Tenía conectado justo en mis oídos el emepetres de mi teléfono móvil nokiaenesetenta escuchando cosas de shakirafitocoti-fitocotishakira y me sentía bien escuchando esa música a las nueve de la mañana, antes de que la justicia -dicen- del calor de finales de julio hiciera imposible cualquier andadura por mi ciudad.

Me he encontrado a mí mismo a gusto aislado del resto de la sociedad; allí tan bien, escuchando mi música, en mi móvil... ¡bonito!

Uisssss. Pues no! No todo es tan mío, ni estaba tan aislado. Más bien todo lo contrario. Estaba absolutamente conectado con un montón de cosas. Formaba parte de una cultura, de una cultura milenaria, de una especie de espiritualidad objetual... la que me relacionaba con mi entorno social a través de un artilugio tecnológico tan sencillo como el móvil.

Los objetos no son objetos; son agentes. Tienen vida. Forman parte de nuestras vidas y de nuestras relaciones. No porque los hayamos construido nosotras/os sino porque estamos creciendo juntas/os.

El emepetres y el nokia... no son porque sí. Son porque nos compartimos. Compartimos nuestras identidades y nuestras construcciones de la realidad. Ellas/os no son nada sin nosotras/os. Y viceversa. No surgieron de la nada. Nosotras/os tampoco. Hemos surgido de una interacción de significados basados en la tecnología, en lo que nos permite construir el mundo como es y relacionarnos con otros seres vivos; también los seres vivos aparentemente objetos y no sujetos.

Están vivos porque significan cosas y porque nos permiten ponernos en relación e interacción con otros vivos. Pensad en la complejidad y variedad de las redes sociales -tan de moda y me alegra que estén de moda- que facilitan los auriculares, lós códigos binarios, las ondas electromagnéticas, las músicas, los electrones, las palabras, los sentimientos, dos manzanas y dos manzanas igual a cuatro manzanas (las matemáticas), los paseos, la espiritualidad, la razón pura y dura. Ciencia, aviones, Budha, mis gafas de leer de cerca. Relación. Ni objetos ni sujetos: relación en proceso de relacionarse.

Por ahora hoy no hay fotos.

Josep

4 comentarios:

  1. Ayer conocí a una persona en la calle, a veces me gusta hacer eso. En todo caso, para cuando nos tuvimos que despedir intercambiamos nombres, números telefónicos y direcciones de correo. Cuando llegué a mi casa, me puse a jugar con su nombre y otras cosas en Google, y ahí también estaba: una foto suya en un sitio, su dirección de correo en otro, y sus gustos y fecha de cumpleaños en otro más.

    Fue tan fácil y a la vez tan extraño, hace diez años cuando conocía a alguien en la calle para mí no había un Otro espacio para buscar y para compartir.

    Curiosamente, encontrar tanto de la persona en la red me dio una mayor sensación de tangibilidad que nuestro momentáneo cruce en la calle...

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  2. Me alegra muchísimo que el espacio siga vivo, relacionándose con el mundo exterior.
    Ya me había puesto a guardar entradas como una loca!!
    No me prodigo mucho por aquí, pero suelo seguiros en silencio, y me hubiera sabido muy mal que desaparecierais...

    Saludos!

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  3. "Los objetos no son objetos; son agentes. Tienen vida. Forman parte de nuestras vidas y de nuestras relaciones. No porque los hayamos construido nosotras/os sino porque estamos creciendo juntas/os"

    "Son porque nos compartimos. Compartimos nuestras identidades y nuestras construcciones de la realidad. Ellas/os no son nada sin nosotras/os. Y viceversa"

    A mi me parecen dos de los párrafos más significativos. El obejto ES porque le damos vida lo imbuimos de unos significantes exclusivos e irrepetibles y ellos son los que nos impulsan muchas veces a seguir adelante en nuestro camino de vida. ¿Acaso no ha sido a veces un objeto -fotografía, etc. -casi en plan fetiche- lo que ha salvado vidas? El error es ver, según creo,el objeto como una cosa, retirarle su razón de ser. Y nuestra construcción de la realidad también lo es identitaria y, como dice Josep, es compartida "crecemos juntos"

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  4. Muchas gracias por tu comentario, Anselm. Me ha gustado especialmente eso de "fetiche"...

    ¡Seguiremos con el asunto!!!

    ;)

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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