17 agosto 2008

Los orígenes (más o menos) de las palabras


Con permiso y como que algunos de los más interesantes mensajes que se han publicado últimamente van de lenguaje y palabras, me permito reproducir algunas reflexiones que hice cuando estudié un poco por encima encima la cultura egipcia, que no tiene nada que ver con la nuestra, eh? Pero alguna pista nos puede dar de cómo eramos hace unos 5 ó 6.000 años...

Construí esta tumba en esta necrópolis, junto a los grandes espíritus que aquí están, para que se pronuncie el nombre de mi padre y el de mi hermano mayor. Un hombre es revivido cuando su nombre es pronunciado…” Inscripción en la tumba de Petosiris, sumo sacerdote de Thot en Hermópolis. (Cit. en Robledo, 2004, pág. 37)

La Historia empieza –y termina la Prehistoria- con la aparición de la palabra escrita (Padró, 2001). La escritura da fe de que algo ocurrió. Pero Egipto es algo más que escritura; algo más que fe histórica. El nombre escrito revive a la persona, la vuelve a colocar entre los vivos, aunque ya no posea sus características físicas.

Ese algo más egipcio que he querido evocar partiendo de la escritura se hace difícil de entender para el Homo sapiens sapiens contemporáneo, que no cree o que cree por medio de la fe monoteísta, hablando en términos generales.

En los tiempos primigenios y caóticos Thot crea el mundo en virtud del verbo. Ordena el mundo a través de la palabra. La palabra se ritualiza porque es la encarnación del mito. El rito y el verbo se convierten en poder en manos de los sacerdotes, por delegación del rey y más tarde del Faraón. (Eliade, 1951).

(...)

La integración no es cuestión de fe (la fe sería el más alto grado de libertad que el humano puede alcanzar, siguiendo a Eliade, 1951). No es cuestión de libertad. Pero tampoco es cuestión de sumisión. El egipcio no cree en los dioses ni en la divinidad del Faraón, sino que los siente como propios, como algo absolutamente natural. Los dioses egipcios –a diferencia de otras culturas de la Antigüedad, como la mesopotámica o la hitita; siguiendo a Tiemblo, (2004)- no disponen de características, digamos, empíricas. Según el citado autor –y resume bien, en mi opinión, algunas de las ideas a que he tenido acceso al respecto- “En el mundo egipcio, creemos que se adoraban sólo sensaciones, emociones, a las que, casi a modo iniciático o incluso mistérico se les dotó de un lenguaje perfectamente estructurado para poderlas expresar y representar” (pág. 55). Todo está relacionado; todo participa de todo. “El discurso no es lineal, sino multiplánico” (Cervelló, 1996a, p. 5) ¿Podemos hablar de “otra lógica” –como dice Cervelló- discursiva?

En nuestro entorno sociocultural es complicado entender un poco siquiera a los pobladores de la ribera del Nilo de la época que nos ocupa. Muchas cosas se escapan a la comprensión. Quedan muchas respuestas en el margen filosófico de lo escrito, en el margen de la Historia. Y, lo que es mejor, muchas preguntas. Con más tiempo sería interesante acercarse a la figura de la única faraona, Hatshepsut. O a Amenhotep IV, el faraón que intentó imponer el monoteísmo. Y a más cosas que ahora quedan un poco fuera del papel.

(...)

El universo simbólico –y, por tanto, mental- de los egipcios parece no tener mucho que ver con el nuestro. Sin embargo, el relativismo cultural nos invita constantemente a repensar al Otro en términos diferentes a nuestra mismidad racionalista. Al Otro sincrónico y contemporáneo; pero también al diacrónico, al que fue, aunque ya no existe.


El Nilo existe. Ellos son nosotros.

Referencias.-

Eliade, Mircea (1951/ 2004). El mito del eterno retorno. Madrid: Alianza/Emecé.

Cervelló Autuori, Josep (1996a). “Egipto, África y la historia”. En Egipto y África. Origen de la civilización y la monarquía faraónicas en su contexto africano. Sabadell: Ausa.

Cervelló Autuori, Josep (1996b). “Arquetipo y clasicismo en la historia del antiguo Egipto. Una reflexión”. Studia Africana, núm. 7.

Frankfort, Henri (1948/1981). Reyes y dioses. Estudio de la religión del Oriente Próximo en la Antigüedad en tanto que integración de la sociedad y la naturaleza. Madrid: Alianza.

Padró Parcerisa, Josep (2001/2002). “L’Egipte faraònic”. Prehistòria i història antiga. Barcelona: Fundació per la UOC.

Robledo Casanova, Ildefonso (2004 ). “La magia de la palabra en Egipto”. Revista de Arqueología, núm. 281.

Tiemblo, Alfredo (2004). “Aproximaciones a la escatología de la Antigüedad. Egipto”. Revista de Arqueología, núm. 278.

¡Saludos!

Josep

3 comentarios:

  1. ¿Cómo se ve el: <<Todo está relacionado; todo participa de todo. “El discurso no es lineal, sino multiplánico”>> en aquel antiguo egipto?

    ¿Tiene sentido mi pregunta? =S

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  2. Entiendo que tu pregunta tiene todo el sentido Gerardo. Y gracias por hacerla y sembrar nuevas dudas en el discurso en este humilde aprendiz de hablante.

    La cultura egipcia se encuadra en las llamadas "culturas integradoras", las que todavía no han construido una razón racional (perdón por la redundancia) para las cosas, como la griega. No hay diferencia entre el logos y el ethos. Lo material y lo inmaterial no tienen una línea que los separe. Todo se integra en una construcción natural del mundo. Todo tiene su sentido.

    El discurso lineal -lógico, racional, propio de nuestra cultura- tiende a separar las cosas en bloques, a conceptualizar, a sistematizar. El multiplánico relaciona, integra. Para los egipcios no hay diferencia entre cuerpo y espíritu, entre cosa y agencia, entre palabra y hecho. No hay diferencia entre dios y pueblo, entre poder y acción.

    Ni la cultura egipcia ni ninguna otra son mejores o peores que otra. Ni superiores. Son (en este caso fue, según parece) y a mí me resulta particularmente interesante aprender siquiera un poquito de lo que fue (y de lo que es). Y de lo que no fue y tampoco es.

    ;-)

    Abrazos!

    Josep

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  3. En ese caso debo decir que como socioconstruccionista me siento más cómodo con las formas discursivos de aquellos antiguos egipcios.

    Veo está distinción entre la antigua cultura egipcia y griega muy en línea con la distinción entre el construccionismo epistemológico y ontológico que sostienen psicólogos discursivos como Ian Parker, por ejemplo en "Discourse Dynamics", y por el otro lado, la propuesta de Tomás Ibáñez en "Municiones para Disidentes" donde manifiesta no estar de acuerdo con la separación ontología/epistemología.

    ¿Alguien más ve la relación entre ambas cosas, o será que ya estoy divagando demasiado? =P

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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