30 octubre 2009

Blogging

Las 10 excusas que dan los blogueros cuando dejan de actualizar

By randy

Absolutamente nadie hace nada mal en el mundo. ¿Has asesinado a tu profesora por equivocación? ¿Has envenenado a todo un vecindario? ¿Te han pillado viendo pornografía escandinava con enanos cabezones? No os preocupéis: Siempre tendréis ahí el mejor invento del hombre desde la rueda, el fuego y la rueda de fuego: Las excusas. Ah, las excusas. Con tu señora novia (“No, cariño, esto no es pintalabios. ¡Es sangre de un… euh… dragón que me he encontrado por la Gran Vía! ¿A dónde diriges con ese cuchillo?”), a la hora de estudiar (“¿Copiar? ¿Quién estaba copiando? ¡Estaba repasando a última hora!”), defendiendo tus gustos y aficiones (“¿90 60 90 mala? No, no es mala, lo que pasa es que es una gran incomprendida. Como Dragon ball evolution. Qué peliculón, ¿eh?”)… Lo peor de dar una excusa es saber que estás mintiendo cual bellaco y, sobre todo, que solo estás comprando tiempo antes de que la verdad te sacuda en la cara cual pescado fresco. Esto es, cuando tu novia compruebe que no hay un dragón muerto en la Gran Vïa, prepárate para recibir un par de sopapos. Por otro lado, si tu novia tiene que comprobar si hay un dragón muerto en la Gran Vía, quizá vuestra relación tampoco mereciera tanto la pena. Hoy en día, gracias a la tecnología, tenemos la suerte de que nadie nos mire a los ojos mientras decimos falacia tras falacia: Como todo en el mundo, las excusas se dan por Internet. Vivimos en un mundo donde las galletas se abren en Internet, la tele se ve en Internet y Vicente Molina Foix dice hilarantes tonterías gracias a Internet. ¿Cómo no íbamos a dedicarnos a dar excusas online? Que si perdón por no haber actualizado mi Twitter en la última media hora, que si la Wikipedia estaba equivocada, que si este mensaje privado no sé como ha llegado a mi buzón… Y, de entre todas las excusas, las favoritas de todos son las de los blogueros, esos maquiavélicos y estúpidos seres que, en cuanto tienen un par de personas que les siguen, deciden cerrar el chiringuito sin motivo aparente. Todos los que han abierto un blog han dejado de publicar al cabo de un tiempo para volver dando pobres, sórdidas y lamentables excusas. Obviamente, eso jamás ocurrirá aquí, en El Blog de Randy, ya que solo llevamos… Espera, ¿CUÁNTO tiempo sin actualizar? ¿En serio, TANTO? Euh… ¿y qué tal si vamos directamente y sin pasar por la casilla de salida a las diez razones que te da tu bloguero favorito cuando vuelve después de dejar de escribir durante un tiempo y sin avisar? Esto… ¿Queda alguien? ¿Hola? Guau. Jamás había visto un blog que hiciera eco.

spectrum

“Mira, mamá, esta vez fue la última que actualicé El blog de Randy”-”Hijo, nunca tuvimos un Spectrum y has robado esta imagen de Google Images”-”Aguafiestas”

1-“Perdón, lectores míos, he estado muy liado”: O lo que es lo mismo: “Perdón, gente que se ha metido desde Google por equivocación y mamá, pero he descubierto lo fácil que es descargar series de televisión”. Venga ya, hombre. Siempre hay tiempo para escribir una entradilla de vez en cuando, por muy liado que estés. ¿O es que has pasado de oficinista mediocre a presidente del mundo en apenas un par de semanas? Maldita sea, ni por esas: Seguro que hasta Obama, entre premio Nobel y premio Nobel, sacaría tiempo para comentar el cachondísimo último video de moda en Youtube en su inexistente –pero necesario- blog (http://yohesalidoenspidermanytuno.blogspot.com). Por lo general, su retorno es tan corto y soso como vacío de contenido. Oh, chico. La edad adulta apesta demasiado.

2-“Mi nuevo trabajo me absorbe”: Curiosamente, tú antes eras el rey de la blogosfera. Tus inteligentes artículos contra Heroes y Joe Quesada machacaban la mente de los artífices de semejantes bazofias. Incluso te planteaste vivir de esto… hasta que, en un ramalazo de mala suerte, encontraste trabajo. A partir de ese momento, pasaste de contar tus hilarantes impresiones sobre Perdidos a contar aquella vez que llamaste a una puerta y te ladró un perro. Qué cosas. ¿Cómo es posible que a nadie le interesen tus anécdotas como comercial para Jazztel? Es un hecho: La vida de los blogueros parece más apasionante cuanto más se toquen los genitales en el sofá. En el momento que encuentran trabajo la cosa se va por el desagüe, los posts son más cortos, más espaciados o llenos de videos de Youtube mil veces vistos. De hecho, cada vez que digais “Eh, me gustaría parecerme a este tipo”, probablemente lo estéis diciendo de un treintañero en pijama que aún vive con sus padres. Y la verdad, da algo de envidia. Pero no demasiada.

MOLANTEZ¿Buen rollo entre blogueros? ¡Aquí, por supuesto!

3-“Prometo actualizar más a menudo”: En un momento u otro, el bloguero de turno, después de siete meses sin escribir una palabra ni en los comentarios ni en las entradas, se disculpa en dos líneas y añade una promesa de actualización. Tú y yo lo sabemos: A este tío no vuelves a verle en lo que te queda de vida. Uno nunca sabe qué pasa con esta gente. ¿De pronto tienen muchas ganas de actualizar y de ser reconocidos y al día siguiente no? ¿O son extrañas fuerzas las que les impiden escribir en una hoja en blanco? Uno se imagina al pobre bloguero siendo interrogado por agentes de la CIA y obligado a firmar en una hoja en blanco que no volverá a escribir jamás. Quién sabe. Quizá “Prometo actualizar” signifique en bielorruso “Adoro a Osama Bin Laden y a todo lo que representa”. ¿Por qué en Supernatural aún no han hecho un episodio al respecto de los “Prometo actualizar más a menudo”? Es un misterio mayor que el Triángulo de las Bermudas. Más grande que el Yeti, la muerte de Paul McCartney y por qué sigue Martínez el Facha en El Jueves juntas. Queremos una explicación decente, señores de lo paranormal. Eso o, por lo menos, que nos inviten al sepelio de los susodichos y nos den bocadillos de jamón y queso para calmar las penas.

4-“No he actualizado por motivos personales”: Dicho de otra forma menos light pero más sincera: “En estos últimos meses me he echado una novia, he pasado de vosotros porque tenía cosas mejores que hacer, pero ahora que me ha dejado estoy bajo de ego y necesito que me lo subáis”. Sus próximos veinte post tratarán de lo malas que son las mujeres, el asco que le produce el sexo opuesto y lo solo que está. La otra opción es que, simplemente, haya estado tocándose las narices y le de vergüenza decirlo. ¿Quién puede culparle si todos hemos hecho lo mismo? Por supuesto, lo mismo se está refiriendo a que ha muerto su abuela, su periquito Mariano o él mismo ha sido diagnosticado de un cáncer tan mortal que le matará, pero ¿recuerdan? ¡Esto era un blog como de risa! ¡Rían! ¡Rían!

5-“No tenía nada que contar”: Antes tampoco tenías nada que contar, pero no habías descubierto lo fabuloso que es tocarse los cojones en el sofá. Me sorprende la gente que se queja de no tener nada que contar. Esto es, ¿acaso los demás sí? ¿Estamos todo el día narrando nuestra apasionante vida llena de juerga, anécdotas divertidísimas y aquella vez que Nacho Vigalondo iba a respondernos una entrevista pero al final no? ¡Por eso hablamos de tebeos! ¡Ya que no tenemos vida propia, al menos contamos la de los tipos de dentro del papel! No nos engañemos, amigos de la blogosfera: No somos mejores que Jorge Javier Vázquez, solo que cambiamos a Belén Esteban por Spiderman. Y de un tiempo a esta parte, me quedo con Belén Esteban. Al menos no lloro al ver en lo que se ha convertido. Lo dicho: Si no tienes nada que contar, cuenta la última andanza de tu héroe de ficción favorito. Tampoco te va a leer nadie, ¡pero al menos te sentirás pleno!

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Nacho: Te quiero. ¡Contesta ya, que hace un año! Snif. Por intentarlo, que no quede.

6-“He estado enfocado en otros proyectos”: ¿Conocen la palabra procastrinar? Es chula, ¿eh? Sirve para todo. “No, es que no ceno porque estoy procastrinando”; “¿Estudiar? Lo siento, estoy procastrinando”; “¿Acabar con la crisis? ¿Y entonces cuando procastrino?” (este Zapatero será lo que queráis, pero si dijera la palabrita cada dos minutos, nadie se atrevería a toserle. Eh, es un procastrinador. No sé lo que significa, pero cuidadito). Cada vez que alguien os diga “Tengo algún proyecto por ahí” o “Si me sale lo que estoy esperando, ya verás” lo que realmente quiere decir es “He empezado un libro, he compuesto media canción, estoy pensando en apuntarme a un curso de inglés y otro de photoshop, estoy juntando tiras para abrir un webcomic y creo que voy a escribir un par de tebeos en los ratos libres que me deje mi nueva carrera recién comenzada como tenista de élite e investigador paranormal”. Por suerte, esta gente tiene claro cuál es el primer paso para tener éxito hoy en día: ¿El esfuerzo? ¿La creatividad? ¡Claro que no! Abrirse un club de fans en Facebook, por supuesto. ¿Cuántos “Club de fans de Pepito Martínez” hay en dicho lugar del averno? Definitivamente, más de los que cualquiera necesitaría. Y todos, curiosamente, tienen un solo fan: Pepito Martínez. ¡¡Ooooh!! Cuando alguien retoma su blog después de “enfocarse en otros proyectos” es porque se ha dado cuenta de que son demasiado queridos. La lástima es que solo se quieren ellos. Con todo, lo de procastrinar es una gran excusa para la próxima vez que deje de postear sin motivo aparente. ¡Club de fans de Pepito Martínez 2.0, allá vamos!

7-“No tengo Internet”: O no lo tuve durante un par de días y… buf, ¿sabéis lo que cuesta mirar el Facebook y el Twitter atrasados de tres días? Por eso llevo tres meses sin postear, sí. Entre tranquilizar a la gente que creía que me había muerto, ver el vídeo de Lord Pepo una y otra vez de manera compulsiva y contestar a los tres mensajes privados de Tuenti, lo del blog ha sido imposible. Además, ¿de qué voy a hablar sin Internet? ¿Del mundo real? Venga, por favor, que estamos hablando en serio. En el mundo de Internet, al contrario que en la calle, el fracasado es aquel que pasa más de cuatro horas en la calle sin ordenador ni móvil 3G. Si alguien se queja de no tener Internet, lo más probable es que se haya hartado del blog de las narices, porque anda que no hay posibilidades hoy en día para decir “Hola, qué tal”, desde las bibliotecas hasta los McDonald’s. Por el amor de dios, hace un año actualizaba este blog con el Wi Fi de una panadería (hasta que me pillaron. ¿A que una lucha de esgrima con baguettes parece divertida a priori? ¡Y sería más divertido si me hubiese pasado realmente!). No hay excusa.

8-“He olvidado que tengo un blog”: El más honesto de todos, la leche. Lo más probable es que su blog fuera un simple cúmulo de vídeos de Vimeo (ni a Youtube llega el hombre) y cachondísimos mails en cadena, con un nombre similar al de “Cachondeo diario”.Eso sí, cualquier día el bloguero en cuestión se olvida de respirar y el mundo es más feliz. Lo peor es que él mismo lo sabe, y por ello para su retorno hay dos posibilidades: O es su último aliento blogosférico (si lo sumas al axioma “Volveré a postear pronto”, es mortal de necesidad) o cambia por completo su blog, hace algo medianamente interesante y ya no lo olvida, sino que pasa a convertirlo en el centro de su vida sobre el que gira todo lo demás. “Eh, ¿te he contado que tengo un blog?”, “Esto va para mi blog” o “¡Mierda! ¡No he actualizado el blog desde hace dos horas!” se repiten demasiadas veces entre los dueños de blogs con menos de diez visitas. Es entonces cuando deseas que hubiera mandado su bitácora a la mierda cuando tuvo la ocasión. Bastardo.

humor

Creen que un bebé sonriendo es humor. ¡Huye! ¡Huye!

9-“Empiezo muchos posts pero aun no he acabado ninguno. ¡Y tengo muchos preparados, eh!”: Por experiencia, esto es engañarse a uno mismo. Si empiezas muchos posts pero no acabas ninguno, eso significa que una vez escribiste una línea en una hoja en blanco en la que ponía “No se me ocurre nada”. ¡Pero es un comienzo, supongo! Puedes estar pasando por una sequía creativa o, simplemente, ser un niño sobreazucarado de los años 90. ¡Tenemos tantas cosas que decir que no decimos ninguna! El equivalente al temor de la página en blanco de los escritores normales y corrientes se tranforma aquí en el síndrome de la sobreexposición a películas, series, videojuegos y botellones. Un par de semanas en una cabaña perdida en un monte dejado de la mano de dios y como nuevo. O colgando de una cuerda por el cuello en la cabaña en cuestión, vaya. Probablemente estos bloggers vuelvan tarde o temprano tan bien (o mal) como siempre. Mira, unos que no cambian. Aleluya, coño.

10-“He estado practicando microblogging”: Mi favorito entre las excusas 2.0. Antes le llamábamos “perder el tiempo en Internet”, pero algún listo decidió que postear en Twitter y actualizar tu estado en Facebook ya no es hacer el tonto, sino llevar un blog en diminuto. ¡Microblogging! Joder, si es que hasta la palabra es mucho mejor que “bloguear”. Una suena a perdedor sin metas en la vida y la otra a genio de la informática. ¡Si hasta los premios a los mejores blogs ya dan premios a los mejores Twitters! Dentro de poco, el premio Cervantes elegirá al mejor SMS del año, a este paso (“¡Y el premio es para Tk paula ers l+mjor, del Rulas!”). Por otro lado, tiene sentido. Se tardan diez segundos en escribir una entrada de tu microblog para contar tus microexperiencias y más de una hora para escribir una entrada en tu blog contando tus… bueno, tus microexperiencias, para qué vamos a engañarnos. La concisión es algo que agrada a todos, especialmente a los descerebrados que se quejan en cuanto ven dos párrafos seguidos (oh, Menéame, Meristation, no os había visto venir, ¿queréis una copa?). Lo dicho: El microblogging hará tu vida más feliz. ¡E incluso te dejará tiempo para vivirla! ¿Quién dijo “caradura”?

En cuanto a mí, ya sabéis. No es que me haya olvidado del blog, es que simplemente he estado muy liado. Ya sabéis, por asuntos personales debidos a que mi nuevo trabajo (aquí y aquí) me absorbe. Y no es que no tenga ideas: Tengo un buen montón de posts que tengo a medio empezar, pero que aún no he terminado. Además, sigo enfrascado en varios proyectos y no tuve Internet durante una tarde, así que ya sabéis. ¡Pero eso no significa que no podáis encontrarme haciendo microblogging por el mundo!

Esto ha sido solo una pausa temporal: Prometo actualizar más a menudo y… ¿Qué hacen esos agentes de la CIA entrando en casa? ¡¡Lo sabía!! ¡¡Lo sab–

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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