14 octubre 2009

Teorías de la conspiración...

Saludos.

Este me parece un temasasazo...

Salud.

g.


¿Por qué la gente cree en conspiraciones?

Una mirada escéptica sobre la fascinación que siente la gente por la desinformación
Autor: Michael Shermer - Traducción: Alex Mestre

Después de una conferencia allá por 2005, fui interpelado por un documentalista a propósito del cineasta Michael Moore y su exposición de una supuesta conspiración detrás de los atentados de las Torres Gemelas. “¿Te refieres a la trama urdida por Osama bin Laden y al Qaeda para atacar a los Estados Unidos?”, respondí, sabiendo que su propósito era “llegar más lejos”.

“Eso es lo que ellos quieren que creas”, dijo. “¿Quiénes son ellos?”, respondí. “El Gobierno”, susurró, como temiendo que “ellos” nos estuvieran escuchando en ese momento. “Pero si no solo Osama y otros miembros de al Qaeda reivindicaron su autoría, se vanagloriaron de ello”, le recordé.

“Oh, hablas de ese video de Osama”, replicó a sabiendas. “Eso fue un montaje hecho por la CIA filtrado a los medios para engañarnos a todos. Ha habido una campaña desinformativa desde que sucedieron los hechos”.

Las conspiraciones suceden, de eso no hay duda. Abraham Lincoln fue víctima de un asesinato, como lo fue el Archiduque Franz Ferdinand, tiroteado por un miembro de un grupúsculo serbio autodenominado Mano Negra. El ataque a Peral Harbor fue una conspiración japonesa (aunque algunos otros conspiradores crean que Franklin Roosevelt formó parte de la trama). El Watergate fue una conspiración en la que participó Richard Nixon. ¿Cómo establecer la diferencia entre información y desinformación?. Tal como dijo Kurt Cobain, el cantante de Nirvana, en la letra de una de sus canciones antes de suicidarse de un tiro en la cabeza (¿o no fue un suicidio?) “Que seas un paranoico no te exime de que vayan a por ti”.

Tal como me dijo una vez G. Gordon Liddy, el ayudante del ex presidente Nixon (¡saber de saber sobre estos temas!), el problema con las conspiraciones gubernamentales es que los burócratas son unos incompetentes y que la gente no sabe tener la boca cerrada. Las conspiraciones complejas son difíciles de llevar a cabo porque es mucha la gente que quiere su cuarto de hora de fama. Tanta que ni los Hombres de Negro darían abasto. Cuanto más elaborada es una conspiración y más gente está envuelta menos probabilidad hay de que sea cierta.

¿Por qué la gente cree en teorías conspirativas altamente improbables? En escritos anteriores he aportado respuestas parciales, citando a la paternidad (la tendencia a encontrar patrones significativos en el ruido) y al hecho de agenciar (la inclinación a creer que el mundo está controlado por agentes internacionales invisibles). Las teorías conspirativas convierten a un conjunto de sucesos aleatorios en pautas significativas y luego adjudica paternidad a estas pautas. Si a esto le añadimos nuestra inclinación a confirmar nuestros propios prejuicios (buscar evidencias que confirmen lo que pensamos) y la llamada percepción retrospectiva (aquella que une a explicaciones post de facto con la información disponible), tendremos todos los elementos de la teoría conspirativa.

Ejemplos de estos procesos se pueden encontrar en el nuevo y maravilloso libro del periodista Arthur Goldwag’s Cults, Conspiracies, and Secret Societies (Vintage, 2009), que abarca un espectro que va desde la Masonería o los Illuminati, del Grupo Bilderberg hasta el Nuevo Orden Mundial. “Cuando algo importante sucede, todo lo que tenga una relación con ello parece trascendental también. Aún el detalle más trivial parece adquirir significado”, explica Goldwag, subrayando el asesinato de JFK como un ejemplo de primera mano. “Sabiendo lo que conocemos ahora… la grabación del suceso acaecido el 22 de Noviembre de 1963 en Dealey Plaza parece impregnada de todo tipo de enigmas e ironías - desde las expresiones singularmente expectantes de los rostros de los viandantes en los instantes previos a los disparos (¿En qué estarían pensando?) hasta el juego de sombras en el fondo (¿Pudo ser aquel resplandor en el paso elevado el reflejo del sol en el cañón de una escopeta?). Cada mancha en la calidad de la película parece sospechosa. “Añade a estos factores lo que una historia bien narrada puede hacer por el conjunto” - pensemos en el film JFK de Oliver Stone o el libro de Dan Brown Ángeles y Demonios, ambas obras de ficción.

¿En qué deberíamos creer? Los trascendentalistas tienden a creer que todo está interconectado y que todo lo que pasa sucede por una razón. Los empíricos tienden a pensar que la aleatoriedad y la coincidencia interactúan con la red causal de nuestro mundo y que la creencia debería depender de las evidencias individuales. El problema del escepticismo es que el trascendentalismo es intuitivo; el empirismo no. O como el grupo folk Buffalo Springfield entonó en su momento: la paranoia golpea profundamente. En tu vida se deslizará…

Nota: Este artículo fue originariamente publicado bajo el título “Paranoia Strikes Deep.”

El original en ingles aca.

Visto en Tercera Cultura día 13 Octubre, 200.

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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