28 noviembre 2009

La condición posthumana

¡Hola!

Enseguida retomo los hilos de conversación que tengo pendientes. Pero es que estoy estudiando eso del posthumanismo y quería compartir con vosotras/os algunas cositas.

Siempre hemos sido posthumanos y posthumanas. Nunca hemos sido humanas/os desde que decidimos crear hace unos 40.000 años el lenguaje, lo que nos separó definitivimente de nuestra condición natural, hasta entonces la humanidad y cosas por el estilo. Ya no somos -desde hace 40.000 años- seres biológicos. Somos tecnológicos.

El manifiesto posthumano afirma que "para entender cómo cambiar el mundo hay que cambiarlo". Y en su punto número uno dice: "Ahora está claro que los humanos no son la cosa más importante en el universo. Esto es algo que los humanos todavía tienen que aceptar".

Y Robert Pepperell (2003. The Posthuman Condition. Consciousness beyond the Brain. Oregon: Intellect Books) afirma que el posthumanismo trata sobre cómo vivimos , cómo explotamos nuestrio entorno, los animales y a los demás. Tiene que ver con las cosas que investigamos, con las preguntas que nos hacemos y qué puntos de vista asumimos al respecto.

Sé que la palabra posthumanismo no suena nada bien. Y sé que nos movemos en un entorno intelectual y vivencial en el que todo es post, incluso trans; también hiper. Mola. Bueno, a mí me mola lo post, trans e hiper. Ojalá alguien no esté de acuerdo con mi molación y esto genere debate...

De momento os dejo algunos vídeos (tardan un poquitín en cargarse; paciencia) de posthumanos contemporáneos (Lucy; la primera homínida ya lo era; supongo que sabéis de quien hablo). Son artistas y músicos. Advierto a las mentes bienpensantes que alguna imágen puede herir su sensibilidad. Por ejemplo Laurie Anderson convertida en robot besándose (con lengua y todo) a sí misma. Vídeo producido por el genial Chris Cunningham. Laurie es, curiosamente (¿o no?) pareja del protagonista del vídeo que sigue, Lou Reed. No os escandalicéis cuando veáis que masturba el micrófono. Es una imagen excitante. Lou Reed es el protagonista posthumano de uno de los mejores álbumes de música de la historia: Transformer. Su título ya dice mucho. Y este álbum fue producido por mi adorado David Bowie. Pongo una curiosa versión de Space Odity. Curiosa y deliciosa. Y como regalito final pongo también una actuación del David en que interpreta un tema de otro de los mejores álbumes de la historia mundial musical: Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Que nadie se sienta mal por la androginia de nuestro colega posthumano, porfa...

¡Saludos!!!

Josep







4 comentarios:

  1. Saludos Josep.

    A mi manera de verlo, llevas la idea de Latour un poco (en realidad, muy) lejos y pierdes de vista lo interesante.

    Latour se refería a la modernidad como una idealización jamás conseguida (a la manera de Habermas en su pequeño pero celebre “la modernidad: un proyecto incompleto”) y, entonces da lugar a criticar lo que hemos entendido por modernidad, es decir, se trata de la critica a una etapa de la historia, o sea, el dato es histórico - sociológico...

    Con la forma como manejas el concepto “humano” te remontas a lo paleontológico e, incluso a lo biológico y, me parece, mezclas formas de conocimiento no necesariamente combinables… para no ir más lejos con esto ¿de verdad estamos separados de nuestra condición natural? ¿Desde cuándo nacer y morir dejaron de ser parte de un ciclo biológico?, no sé si en los demás ocurra lo mismo, pero mi cuerpo reacciona muy biológicamente a casi todo...

    Por otro lado, habrá que cambiarle el nombre a lo “posthumano” pues ¿cómo se puede ser post “algo” si nunca se ha sido ese “algo”?

    La definición que citas (la de Pepperell) es totalmente trivial, una generalidad que sirve para muchas cosas, inclusive algunas contradictorias, lo mismo daría si en lugar de “posthumanismo” pongo política o filosofía o sociología y hasta humanismo.

    Y sin embargo, personalmente, tengo sólo dos reservas respecto del posthumanismo: una, que no se convierta en una teoría explicadora de todo, es decir, que no se trate de un reduccionismo más con el cual lidiar. Dos, toda esta cosa posthumana suele suponer que la tecnología (con toda esa parafernalia de gadgets, ya sea a través de portátiles, ortopedia o implantes) lleva a tener un desempeño superior al simplemente humano y esta suposición linda con un discurso darwinista social no sólo insoportable sino, también, inaceptable.

    (Siempre desde mi punto de vista) Lo mejor del posthumanismo es que se trata de un medio más, a través del cual, buscando explicar que somos únicos, nos descubrimos ordinarios, comunes y corrientes.

    Salud.

    g.

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  2. Gracias, Gabriel, por tus comentarios.

    Bueno, Latour ya lleva sus propias ideas un poco muy lejos, eh? De hecho creo que es al final de la La Esperanza de Pandora donde defiende su idea de que sujetos y objetos somos lo mismo, lo cual tendría algo que ver con ciertos conceptos de los posthumanistas. Y también con el concepto foucaltiano de "dispositivo". Estoy de acuerdo contigo y con Habermas en que tratamos con datos históricos-sociológicos. No son objetivos ni verdades absolutas, pero nos ayudan a situarnos un poco, sí.

    Es cierto que mi manejo del concepto de lo "humano" mezcla diferentes formas de conocimiento. Pero no creo que lo paleontológico, lo biológico, lo sociológico y lo histórico (y más cosas) sean in-combinables. ¿Todo nace y todo muere? ¿De la nada y vuelve a la nada? ¿Eso es lo biológico? ¿Nacer y morir forman parte de un ciclo biológico o de uno cultural? Mi cuerpo no reacciona biológicamente a casi todo, sino afectiva y simbólicamente, aunque estoy seguro de que tenemos cosas en común.

    Touché en cuanto a 'Por otro lado, habrá que cambiarle el nombre a lo “posthumano” pues ¿cómo se puede ser post “algo” si nunca se ha sido ese “algo”?' Tu razonamiento es casi indiscutible. Una explicación de mi idea de lo "humano" es el proceso breve e intenso en que dejamos de ser homínidos para combinarnos con lo artefactual.

    Touché también en cuanto a la cita de Pepperell. Tenía que haber añadido que el posthumanismo trata todas esas cosas desde el propio posthumanismo, lo que es, efectivamente, una redundancia :-)

    Espero que ni el posthumanismo ni nada se convierta en una teoría reduccionista.

    Desde luego que lo posthumano no es superior a lo humano. Simplemente es diferente. Además, no tenemos elementos de comparación. No hay ningún sapiens sapiens que no utilice dispositivos. Y esto entra frontalmente en contra de una visión darwinista social, idea que considero ya ampliamente superada desde hace años.

    ¡Saludos!!!

    Josep

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  3. Saludos Josep.

    A veces (de hecho, casi siempre) arrebatado por el entusiasmo, expreso tan mal lo que intento decir que ni yo me entiendo. Celebro que seas una persona paciente. A continuación van unas aclaraciones (desde luego, más con ganas de seguir comentando el asunto que aspirando a obtener conclusiones).

    (Lo que recuerdo de La Esperanza de Pandora no es que Latour proponga algo así como que sujetos y objetos somos lo mismo sino que articulados, como suele encontrarseles, el tratamiento epistemológico debe ser “simétrico”, pero ese sería otro asunto del que, además, no me acuerdo del todo bien… más tarde le doy un vistazo al libro…)

    A la idea de Latour que me refería es a la expresada en su título “Nunca hemos sido modernos”, en donde lo que ofrece (grosso modo) es una crítica a la modernidad y, hasta donde recuerdo, no hace definiciones respecto a una época posterior a ella, es en esto en lo que vas “un poco” más allá de la idea de Latour, porque, según interpreto, “posthumanismo” es una categoría que usas, por supuesto, para criticar pero también para definir un momento histórico; en lo que vas “un mucho” es en que no sólo defines una época histórica sino a toda la historia de la humanidad e, incluso, a algunos ancestros homínidos.

    Desde luego, tienes razón en que diversos conocimientos (de diferentes disciplinas) se pueden relacionar, articular, lo que digo es que confundir esa variedad de conocimientos en un “todo complejo” no contribuye a comprender el “fenómeno humano”. Por ejemplo, desde mi punto de vista el uso de la tecnología per se no es un hecho interesante, usar herramientas es algo que han hecho los humanos pero también otros primates, lo interesante es lo que hacemos con ellas, desde el uso hasta otorgarles un significado, lo cual varia en el tiempo y de un grupo humano a otro, una vez más, en lo personal, me parece más razonable estudiar el fenómeno así (analíticamente) que a partir de una generalización totalizadora.

    Escribiste algunas preguntas que, me imagino son retoricas, sin embargo quiero contestarlas brevemente. (“¿Todo nace y todo muere? ¿De la nada y vuelve a la nada? ¿Eso es lo biológico? ¿Nacer y morir forman parte de un ciclo biológico o de uno cultural?”) Biológicamente hablando, si; todo lo que está vivo eventualmente tuvo su nacimiento y, también, eventualmente morirá. Si por “nada” entendemos lo que no tiene ni da sentido, esto es, el azar, el caos y lo ultimadamente incierto, sí; el “fenómeno humano” es un acontecimiento en medio de la nada. En efecto, nacer y morir forman parte de un ciclo biológico y, también, de uno cultural; articularlos es la practica (cultural) por medio de la cual le damos sentido a algo que no lo tiene (lo biológico).

    Finalmente, no le llamemos “darwinismo social” llamémoslo, entonces, “lamarkismo”, después de todo es lo que quise decir. Como lo veo, el punto de comparación no estriba entre humanos que usan tecnología y humanos que no lo hacen sino, entre humanos que usan la tecnología de un modo y humanos que lo hacen de otro, lo cual, a lo largo de la historia, ha supuesto y justificado diferencias que entrañan desigualdades.

    Salud.

    g.

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  4. Hola Gabriel,

    Compartimos el “arrebatamiento entusiasmado”. Y gracias por tu piropo (el de que soy una persona paciente) ;-))))

    En esta recensión explico cómo deduzco de la lectura y reflexión de “La esperanza…” la idea de que sujetos y objetos somos lo mismo. Sin duda, como Latour, no tengo ansias de encontrar o mostrar la Verdad absoluta… En cuanto al “Nunca hemos sido modernos” lo tengo encima de mi mesa, pero confieso que no lo he leído… todavía… ¡hay tanto pendiente de leer!!!

    Aunque me encanta la historia, especialmente la prehistoria –que dice mucho de nosotras/os- tampoco trato de establecer verdades sobre el devenir histórico. En cualquier caso sí, con “posthumano” defino provocativamente e históricamente todo lo que antes pensábamos que era “humano”. O sea lo que no era ni absolutamente natural ni absolutamente artificial. Entonces me pregunto, ¿qué era? ¿Una mezcla de lo natural y de lo artificial? ¿Un extraño entremezclamiento de biología y tecnología? Desde luego lo que sí que no veo por ningún lado es que otros seres sean tan “extraños” como nosotras y nosotros. No veo ningún primate –u otros seres- que utilicen herramientas como hacemos nosotras y nosotros. ¿Os suenan las aportaciones del ruso Lev Vygotsky en cuanto al desarrollo humano basado en el uso de herramientas? Seguro que sí. Quizá sería válido revisarlas… así como las de la Psicología cultural en general (Wertsch, Cole, Holquist,…). Fijarnos en el curioso y diferencial uso que hacemos los antes humanos de las herramientas no me parece que sea estudiar el fenómeno de lo humano partiendo de una generalización totalizadora. Más bien al contrario, ver cómo usamos esas herramientas (y tecnologías) nos acerca mejor a conceptualizarnos a nosotras/os mismas/os… y a ver cómo no son diferentes: somos lo mismo; insisto con permiso. Y no generalizo ni totalizo porque me interesa, dentro de mis enormes limitaciones, ver cómo somos lo mismo en casos concretos. Ahora me ocupo de nuestra co-acción y co-construcción de identidad con los teléfonos móviles. Antes lo hice con las TIC en general. Y más adelante puede que lo haga con otros procesos: biomédicos, tecnoculturales, de género… ¡quién sabe!!!

    La cuestión es que el concepto de “posthumano” es una buena manera, en mi opinión, de reflexionar sobre todo esto en tanto el concepto en sí pone al descubierto cómo lo tecnológico forma parte cada vez más de nuestra forma de ser, aunque siempre ha estado ahí. Lo que pasa es que hasta hace poco no nos habíamos dado cuenta. Vivíamos bajo la influencia de la Ilustración, el Racionalismo y el Humanismo: éramos Modernos (con permiso de Latour, eh?)

    Aprecio que hayas descubierto, Gabriel, la retórica provocativa de mis preguntas. Y aprecio tus respuestas. Entramos en terrenos muy resbaladizos. Mi punto de vista es que todo tiene un significado. Y si esto es así lo biológico no existe “per se”, como algo “natural”. Tiene un significado que no es único e invariable; depende de lo cultural, como tú mismo dices. La vida y la muerte no es lo mismo para un hindú que para un occidental, así hablando en general. La diferencia, quizás, entre tu discurso y el mío es que tú partes de lo biológico y después lo articulas mediante lo cultural. Yo entiendo que no hay articulación posible ya que lo biológico no tiene un sentido previo que la cultura modela, sino que es la cultura quien crea la vida y la muerte. O el género. O las desigualdades a que haces referencia en la última parte de tu interesantísimo mensaje…

    ¡Saludos!!!

    Josep

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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