17 noviembre 2009

Una Lectura Socioconstruccionista sobre la Discapacidad

(¿Es ésta nuetra tierra? ¿Hace alguna diferencia el hecho de presentarla desde otro ángulo y otra percepción de los colores? ¿Debemos las personas encajar a un modelo ideal como la tierra en que habitamos a los parámetros de un mapamundi?)


¡HOLA!

La cuestión del diagnóstico ha sido un tema relativamente significativo en este blog a partir de conversaciones y entradas abiertas por Tina (Fiesta Árabe en SARAU), Sara (RETRATS) y Gabriel (en mi entrada: Dora Fried nos Visita). Diría que en estas entradas ofrecemos una invitación alternativa a la diagnosis, como también lo ha hecho el profesor Ken (Antidiagnosis). En aquella entrada publicada por Tina comenté que junto con mi querida amiga, Claudia Saavedra, desarrollamos alguna vez una investigación de campo que criticaba el lenguaje científico de "diagnósticos" y "discapacidades" por su influencia en las relaciones cotidianas de las personas diagnosticadas. Hace poco me referí a esa crítica al concepto de discapacidad al conversar con Gabriel, en la entrada que menciono arriba; para tratar de aclarar mi punto sobre el tema, quiero compartir acá un fragmento MUY breve que Claudia y yo habíamos escrito para el documento de la investigación pero que no quedó en la versión final:


El binario funcionamiento/discapacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS 1989, 1999, 2001) proviene de la metáfora del sujeto como máquina, la cual propuso Descartes (1990) al comparar el cuerpo humano con estatuas mecánicas. Esta metáfora invita a comprender al ser humano como una máquina diseñada para realizar unas tareas específicas y aquellas máquinas que no cumplen dichas tareas son determinadas como defectuosas. Sin embargo, desde el socioconstruccionismo, los sujetos no pueden ser máquinas con un programa de funcionamiento, puesto que nada en el mundo intrínseco o extrínseco nos obliga a funcionar tal y como lo hacemos, si no que nuestras prácticas cotidianas se relacionan con nuestras características históricas y culturales; o sea que funcionamos de manera distinta en diferentes momentos históricos o en diferentes grupos culturales. Por ejemplo, en distintas investigaciones multidisciplinarias se ha descubierto diversos grupos que llevan a cabo voluntariamente funciones que según nuestra comprensión del cuerpo humano, son involuntarias1; en estos casos toda nuestra sociedad es discapacitada en relación con estas sociedades las cuales serían funcionales.


Esta comprensión de la discapacidad se relaciona con el discurso construido en la Ilustración sobre el individuo, según el cual cada sujeto es un ser autónomo y completo, con una conciencia propia y una meta impuesta por la cultura de desarrollo personal (GERGEN 1999), de esta manera podemos diferenciar aquellos que cumplen la meta (los funcionales) de aquellos que no la cumplen (los discapacitados). Nuestros modelos económicos y educativos se basan en esta comprensión de la sociedad compuesta por individuos, por lo cual somos capaces de identificar a los discapacitados al identificar aquellos sujetos que no logran el punto óptimo de desarrollo académico o productivo. Al desarrollar otros modelos, no tendríamos la necesidad de diferenciarnos de tal manera.


NOTAS


1 Simón (1993) se refiere a esto con el concepto de biofeedback.


REFERENCIAS


DESCARTES, René. Tratado del Hombre. Madrid, España : Alianza, 1990. 120 p.


GERGEN, Kenneth J. An invitation to social construction. Londres : Thousand Oaks, 1999. 248 p.


ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Clasificación internacional de deficiencias, discapacidades y minusvalías : manual de clasificación de las consecuencias de la enfermada. Madrid, España : Instituto Nacional de Servicios Sociales, 1983. 280 p.


ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Clasificación internacional del funcionamiento y la discapacidad [Borrador beta-2, versión completa]. Ginebra, Suiza: OMS, 1999.


ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Clasificación internacional del funcionamiento, de la discapacidad y de la salud. Madrid, España: Instituto de Migraciones y Servicios Sociales, 2001. 320 p.


SIMÓN, Miguel A. Biofeedback. En : CABALLO, Vicente E. Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. 2 ed. Madrid, España : Siglo XXI, 1993, p. 373 - 400



Un poquito impersonal la redacción, ¿no? Creo que no hubiera propuesto las ideas del mismo modo en este momento ; )

¿Entonces qué crees? ¿Será posible vivir en una sociedad sin diagnósticos de discapacidad? ¿Qué consecuencias podría traer una sociedad así? ¿De qué manera podría beneficiarnos? ¿De qué manera no?


TINA:
¿Podrías ayudarnos con tres preguntas de Gabriel sobre SARAU?... a) ¿de verdad les cambia la calidad de vida o sólo pasan un buen rato? b) ¿funciona igual para todos o existen diferencias relativas a la variable discapacidad? y c) ¿de dónde salen los recursos (el dinero, pues) para organizar esos eventos?

6 comentarios:

  1. Mensaje recibido (ei, veis como voy leyendo el blog? jejeje)... pues intento contestar las tres preguntas ésta noche, os parece?... no tengo mucho tiempo y me gustaria responderlas bien y habiendolas pensado un poco.

    Un beso y me ha gustado la entrada!
    Gracias,


    Tina.

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  2. Gracias Tina, me hace muy feliz leerte :)

    No te preocupes, estaremos a la espera de tus respuestas. Respóndelas cuando estés lista.

    ¡De mando un gran abrazo!

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  3. Lo siento... dije que os escribiria por la noche, pero me es imposible, llego medio muerta a casa y no estoy para responder mensajes "importantes" así que bueno... prometo buscar un huequecito en mi agenda...

    Saludos des del trabajo... con mucha prisa y sin tiempo!


    Tina.

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  4. Saludos Gerardo.

    Tengo que confesarte que esperaba más de esta entrada…. o sea, algo más que una reiteración de lo ya dicho, pero en cuanto tenga oportunidad reviso con detenimiento lo que publicaste (con colaboración) en psicologiacientifica.com (http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-384-1-relacion-entre-el-discurso-de-discapacidad-y-la-construccion.html).

    (Sin emabrgo, déjame comentarte que después de un rápido vistazo al artículo, en mi opinión la pregunta que buscas responder con esa investigación ameritaba un tratamiento más cuantitativo… pero mejor no me adelanto, lo leo primero y luego opino...)

    Eso que mencionas de los mapas al principio de tu entrada me recordó un pequeñín curso que tome sobre “mapas mentales”, un nombre infortunado para una modalidad metodológica de la Teoría de las Representaciones Sociales, porque se confunde frecuentemente con una técnica de estudio del mismo nombre... un par de ejemplos sobre “mapas mentales” acá (http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologiapdf-270-representacion-socio-espacial-mapas-mentales-e-identidad-social-urbana-un-estudi.pdf y http://revistas.colmex.mx/revistas/11/art_11_375_1612.pdf).

    En todo caso (gimme a f*cking break…) preguntar si lo representado en un mapa puede ser presentado de otro modo, me parece una cuestión legitima sólo tiene sentido práctico, preguntarlo en abstracto no lo tiene... descalificar un muy amplio consenso de múltiples disciplinas tachándolo de imposición autoritaria tampoco lo tiene...

    Salud.

    g.

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  5. Gracias Gabriel por TODAS sus respuestas. Las leeré una vez acabe el congreso porque quiero hacerlo con calma, pero es que estoy súper atrasado con el congreso.

    Ya lo ví por allá, ¿cómo le ha parecido? Espero que le haya llamado la atención : )

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  6. Gabriel: Muchas gracias por toda su retroalimentación. Traigo acá su comentario alusivo a la discapacidad de Dora Fried nos Visita para no perderlo de vista:

    Debo decir que el tema de la discapacidad no es uno que me interese especialmente, sin embargo, te doy mi opinión respecto a tus consideraciones: la equiparación que buscas justificar no me parece la mejor... para decirlo en términos provenientes de la economía (orientados por la funcionalidad) de poco ayuda igualarnos “hacia abajo” (hacia las consecuencias) y decir que todos somos en alguna medida discapacitados, más práctico resulta igualarnos “hacia arriba” (hacia las oportunidades) reconociéndonos con capacidades (y necesidades) diferentes, así “discapacidad” no es un término que limite a las personas con discapacidad, al contrario, da lugar a ubicarlas socialmente en una plataforma de oportunidades que les favorece para enfrentar las limitaciones sociales y del entorno. Esto es, si “iguales hacia abajo”, el énfasis queda puesto en las limitaciones que las personas tenemos, si “igualas hacia arriba” el énfasis cambia a las limitaciones que la sociedad (discriminación, por ejemplo) y el entorno (mobiliario urbano, por ejemplo) imponen. Me parece más práctico trabajar sobre estas limitaciones socioambientales que sobre cada individuo... Ahora bien, si lo estoy entendiendo, las relaciones nos distinguen, nos diferencian, nos definen, esto es nos agrupan en categorías las cuales, por supuesto, no son ontológicas (no son trascendentales) sino construidas (convencionales, contextuales, contingentes, coyunturales) entonces el problema del diagnostico no se resuelve despreciándolo o eliminándolo sino dándole un rol en las definiciones que la sociedad debe tomar y no en la definición de los individuos.

    Me gusta su observación de igualarnos hacia arriba... gracias. Nuestra pretensión con el proyecto era relativizar el concepto de discapacidad; proclamar nuestra autoridad, como sujetos discursivos, sobre el concepto. En relación con lo anterior, pretendímos también destacar el valor relativo del diagnóstico, pues, respecto a un concepto que también es relativo como lo es la discapacidad. Nuestra preocupación era sobre el valor absolutista que normalmente se le da a este diagnóstico, como una realidad independiente, y que por su peso científico no participa horizontalmente en diálogo con otros discursos.

    También gracias por este comentario (incluyendo su exclamación de desacuerdo):

    En todo caso (gimme a f*cking break…) preguntar si lo representado en un mapa puede ser presentado de otro modo, me parece una cuestión legitima sólo tiene sentido práctico, preguntarlo en abstracto no lo tiene... descalificar un muy amplio consenso de múltiples disciplinas tachándolo de imposición autoritaria tampoco lo tiene...

    Reconozco que no sabría por qué considera que no tendría sentido "descalificar un muy amplio consenso de múltiples disciplinas tachándolo de imposición autoritaria." Me atrevería a pensar que es una cuestión algo foucaultiana, como lo mencionado en la controversia de derechos de representación comentada por l@s Gergen y que compartí en Una Interpretación sobre la Responsabilidad del Investigador. Por eso no veo tal falta de sentido.

    Bueno Gabriel, espero que esté muy bien y le deseo unas muy felices fiestas.

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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