05 diciembre 2009

Algún otro apunte sobre lo posthumano (continuará...)

(Foto: descanso de María durante el rodaje de Metrópolis de Fritz Lang, 1927)


Frente a la dicotomía entre la tecnofobia (que Heidi J. Figueroa Sarriera denomina también lo distípico) y la tecnofilia (o utópico) la catedrática puertorriqueña se manifiesta tecnocauta. Pero esta tecnocaución no supone situarse en un término medio, en una epistemología del “depende”; “unas veces sí y otras no” o similares. Supone, a mi entender, abrirse a nuevas posibilidades de enfrentarnos a cuestiones ciertamente problemáticas y que han aparecido recientemente en la literatura sobre la tecnociencia, el ciber-arte y las TIC en general. Figueroa (2005) reconoce la íntima relación entre lo humano y lo tecnológico, intimidad que se ve reforzada en las actuales “sociedades cyborg” con la consecuencia de una potente desestabilización de las conceptualizaciones y categorizaciones en ciencias sociales propias de la Ilustración y la Modernidad. Pensarse como un cyborg mestizo de corporalidad y tecnicidad descoloca y tensiona las formas tradicionales de pensarse como sólo humanos. Cuestiones como identidad, género y socialidad se ponen en solfa. Más aún de lo que ya lo estaban en los años setenta y ochenta del siglo pasado con la aparición del Construccionismo social, la Teoría crítica postfeminista y el Postmarxismo.


Partiendo de una profunda reflexión sobre lo tecnocultural y pasando por la inevitable sobre el cuerpo y lo tecnológico como confrontación entre lo natural y lo artificial Figueroa nos propone acercarnos a un concepto relativamente nuevo: lo posthumano. La palabra en sí ya suena mal a más de una y un colega. Sin embargo es una línea de análisis crítico que nos puede ayudar a salir de las dicotomías por las que muchas veces nos vemos atrapados.


Lo posthumano como teoría se propone abandonar la dualidad cartesiana cuerpo-mente y acercarnos al embodiment como integración en la cotidianeidad de lo humano y lo mecánico (Hayles, 1999; Munster, 2006).


Continuará…


Saludos!

Josep


Referencias:

Figueroa Sarriera, Heidi J. (2009). Seminario “Controversias entorno a la noción de cuerpo: antiguas y nuevas fronteras corporales desde la escena posthumanista”. UAB, Barcelona, 13 de octubre a 10 de noviembre de 2009.

Figueroa Sarriera, Heidi J. (2005). Oyendo voces, la rareza del sujeto y su objeto móvil. Ponencia ofrecida en Bienal de Arte, InterActiva 05, en Mérida, Yucatán, Mexico, el 20 de junio de 2005.

Hayles, N. Katherine (1999). How We Became Posthuman. Virtual Bodies in Cybernetics, Literature, and Informatics. Chicago: The University of Chicago Press.

Munster, Anna (2006). Materializing New Media. Embodiment in Information Aesthetics. Hanover: Dartmouth College Press.



5 comentarios:

  1. ¡Nuestras realidades servirían majestuosamente como material para obras de ciencia ficción!

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  2. Es que puede ser, Gerardo, que seamos "obras de ciencia ficción"...

    ;-))))))))))

    Josep

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  3. Saludos Josep.

    Sobre esta entrada, una pregunta y un comentario?

    1).- Eso de la ”tecnocaución”, me suena a lo que en la materia del cuidado medio-ambiental denominan “principio de precaución” (http://www.alcoberro.info/V1/tecnoetica3.htm). ¿Tienen algo que ver?.

    2).- Algo que no termina de convencerme. Cuando dices “puede ser... que seamos obras de ciencia ficción", siento que... mejor te pongo un ejemplo. Me imagino el testimonio de un ex guerrillero de las FARC, desmovilizado, lleno de historias en las que ha visto morir gente a quienes apreciaba; el miedo de pasar noches enteras bajo la lluvia, en la selva y acosado por el ejercito; tal vez la decepción de ver sus ideales libertarios convertidos en nada más que cuidar un campo de amapola o a un grupo de secuestrados, pero no me imagino decirle algo como “qué gran ficción la tuya”. OK, no digamos que sería frívolo, pero si algo injusto, ¿no crees?.

    Si admitimos que (ok) todo esto es una gran farsa, un teatro del absurdo, una ficción a veces melodramática, a veces tragicómica… ¿cómo hacemos para distinguir lo que es importante de lo que no lo es, inclusive, en nuestra propia biografía? Creo que hay una importante diferencia entre que “todo se desvanezca en el aire”, por un lado, y “que cualquier cosa se pueda materializar donde sea”, por otro.

    Salud.

    g.

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  4. Pues sí, Gabriel, creo que tiene bastante que ver. Por cierto, muy bueno el documento. No lo conocía. Gracias.

    Las personas que creemos que lo tecnológico forma parte de lo humano somos vistas muchas veces con cierto "miedo", si se me permite la expresión. Con recelo. Parece que estemos a favor del "desarrollo" tecnológico a cualquier precio. Y no es así. O, al menos, no es así en mi caso. No me gusta demasiado personalizar, pero lo voy a hacer:

    - Estoy a favor de que la tecnología ayude a mejorar la salud de las personas. Pero estoy en contra de la experimentación médica con animales.

    - Estoy a favor de que las personas podamos movernos libremente utilizando máquinas como coches, aviones, trenes. Estoy en contra de las emisiones de CO2 y el calentamiento global.

    - Estoy a favor de que las personas podamos calentarnos en invierno y tener luz en nuestras casas (y en otros sitios). Estoy en contra de la energía nuclear.

    - Estoy a favor de las relaciones humanas a través de internet. Pero prefiero que las relaciones sexuales con mi pareja se formalicen en la presencia física.

    Bueno, estas -entre otras muchas- son contradicciones propias de los tiempos posthumanos que corren, supongo. Y de las muchas dudas de alguien que va por la vida sin buscar la Verdad, ni mucho menos tratar de imponerla. De ahí que me atrajese la idea de la tecnocaución que, como digo, no es situarse en un cómodo y gris término medio, sino en el caos de posibilidades que la razón y la experiencia nos ofrecen.

    En cuanto a la "ciencia ficción" sólo digo que "puede ser", no que lo sea. Como puede ser que todo sea una farsa, un teatro del absurdo, un carnaval (Bajtin),... Aquí entramos en cuestiones relacionadas con el relativismo. Tu ejemplo es muy bueno e induce a la reflexión. La cuestión, para mí, es que no hay un sólo punto de vista para analizar el caso que nos muestras. Y otros. Y, de nuevo para mí, la cuestión tampoco es si alguno de esos puntos de vista es justo. Yo no soy quien para juzgarlo. Aunque sí me atrevo a opinar sobre lo injusto. Y... ¡desde luego que sería injusto contestar así al ex guerrillero de las FARC!!!

    Mejor que por la ficción me inclino por la metáfora de que está construida nuestra vida, la vida del discurso. El del ex guerrillero es SU discurso. Puedo estar de acuerdo o no con él. Puedo relativizarlo, contextualizarlo. Puedo entenderlo y sufrirlo con él, aunque seguramente no tanto como él. Si quiero puedo adoptar una postura política (que adopto muy a menudo) y extremar mi discurso, mi acción, mi vida y compartir su narración vital. No declino mi responsabilidad. No renuncio a unos valores determinados. No adopto nunca una postura nihilista -"todo se desvanece en el aire"-. Mi relativismo -y mis contradicciones, asumiéndolas-, al contrario, me ayuda a distinguir lo importante de lo que no lo es; también en mi propia biografía...

    Josep

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  5. Por cierto, ¿alguien más se anima a participar en los debates que están generándose últimamente?

    ¡Ánimo!!!

    :-)

    Josep

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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