17 marzo 2010

La psicología como productora y reguladora de subjetividad: lo subjetivo, la democracia y la psicología.



Queridos colegas:

Gracias por leer estas transparencias, extraidas del Diccionario de la Lengua Española, y gracias por escuchar en mi voz estas palabras escritas por tres de los más grandes filósofos de la Historia (con mayúscula): Heráclito, Nietzsche y Wittgenstein.

En esta breve exposición voy a manifestar mi frontal oposición a la suposición de que nuestra ciencia -la Psicología- sea vehículo de acomodación social para el sujeto. Discrepo totalmente con la idea de que lo propio del sujeto sea opuesto a su mundo externo y manifiesto sin tapujos que la democracia no es (visto lo visto: Sharon y sus colegas) el "predominio del pueblo" (entendido como tal, en principio, un conjunto de sujetos) en el gobierno político. Ambas cosas son mentira: ni el sujeto puede tener una existencia independiente de su entorno, ni la democracia vehicula relaciones sociales no coercitivas que hacen pensar a la persona que posee el dominio de lo "externo" (Cabruja, 42).

Heráclito nos anunció hace unos cuantos siglos que la tensión, el conflicto (la guerra, la discordia...) nos son comunes a todos los humanos. Nietzsche hablaba de la autoridad en su forma dialéctica, no argumentada. Y Wittgenstein compara nuestra existencia -procesual u objetual- con la de las palabras.

Y estas son mis líneas argumentales: el conflicto individuo/institución, la autoridad y el sentido contextual y discursivo de la existencia humana; o sea, la subjetividad. La "evocación de la autoconsciencia" (Cabruja, 42) es una quimera. Y nada más. Es un constructo más al que los seres humanos parecemos estar obligados a someternos, como estamos obligados a "ser libres, a buscar la felicidad y la autorrealización" (Cabruja, 43). ¿Por qué? No lo sé.

Pero estoy empezando a saber que es necesario redefinir esos conceptos -la autoconsciencia, la libertad, la felicidad y la autorrealización...y también la "agencia" del individuo, del sujeto social- en un marco institucional en el que "...el lado político y social hacen difícil ver cómo es posible en esta situación la justificación de la democracia y poseer un mínimo de principios para resolver los problemas de la justicia/injusticia sociales." ( Mardones, 32). Principios -justicia/injusticia- que no pintan mucho seguramente en la subjetividad humana, como ella misma no pinta nada.

Si queremos identificar subjetividad -¡intentémoslo!- con "individualidad", "personalidad", "identidad"...estamos perdidos, queridos colegas. "Las relaciones restringidas y parciales -vitales dentro de su ámbito circunscrito, pero moribundas más allá de él- se vuelven la norma". (Gergen, 228). El "yo" -y la "individualidad", etc.- no existen, no tienen ningún tipo de consistencia cognoscitiva, no son una "realidad", no pueden ser difinidos en términos racionales, lingüísticos, discursivos. Las relaciones -en nuestro caso individuo/institución, subjetividad/objetividad- son tan restringidas, tan parciales, tan circusncritas a un ámbito privado -o sea inventado, mítico- que no pueden ser definidas. Y lo que no puede ser definido no existe.

El ser humano -como especie- tiene la obligación de perpetuarse a sí mismo ahorrando energía. Es el animal más débil y menos adaptado -biológicamente hablando- de la naturaleza. Y ese ahorro sólo puede ejecutarlo mediante el lenguaje. Lenguaje -discursos, narraciones, definiciones, palabras...- que crea instituciones -la sagrada democracia, por ejemplo-, grupos y masas sociales que arropan, que dan sentido aparente al sinsentido de la individualidad, de la subjetividad. "Los significados objetivados de la actividad institucional se conciben como un 'conocimiento' y se transmiten como tales" (Berger/Luckman, 94). Y esos "significados objetivados" institucionales -como la democracia, que da derecho a votar cada cuatro años y gracias- se convierten en verdades absolutas pero también en "contenedores culturales" que dan sentido a una evolución -también biológica- de la que el animal humano, como el resto, no es responsable ni agente.

Espero no estar siendo demasiado crudo en mi relato de lo que es la subjetividad, ni demasiado crítico con la suprema institución: la democracia (que, aparentemente -todo sea dicho- parece ser la menos mala de las organizaciones políticas posibles [¡qué pena!]).

¿Y qué pinta aquí la Psicología? La definida por el Diccionario de la Lengua Española poco o nada, evidentemente. Si decimos que la Psicología es el estuido de la conducta humana, bueno, vale para quien se preocupe tan sólo por el análisis de la vida cotidiana desde el sentido común o la Folk Psychology. Pero en este encuentro tenemos que ir un poco más allá: "El concepto fundamental de la psicología humana es el de significado y los procesos y transacciones que se dan en la construcción de los significados." ( Bruner, 47)

Desde este punto de vista, la Psicología -también la social y también la social-sociológica- tiene que trabajar en esa línea: ha de trascender los significados comúnmente aceptados -subjetividad, democracia, instituciones, orden social...-, deconstruirlos - siguiendo a Derrida, como podeis hacer con el texto de esta ponencia- y reducirlos a su mínima expresión para después darles un nuevo significado, un sentido no consensuado como dice Lyotard por anticuado y sospechoso, pero sí argumentado, no ordenado (Nietzsche), no dialéctico sino discordante y necesario (Heráclito) y dependiente de la palabra (Wittgenstein) y de su propio significado (Bruner).

Y también desde este punto de vista os invito a que nos aventuremos en el campo de la Psicología de la personalidad -con permiso-: no hay psicología clínica ni terapia posible que no tenga en cuenta el entorno social, la construcción social de ese entorno (Berger/Luckman), la subjetividad -aún a pesar de mi afirmación de que la subjetividad no tiene valor (entendido el valor como eficacia, eficacia social)-. Para los comúnmente denominados "enfermos mentales" la subjetividad, desgraciadamente, sí que existe. Y yo la veo como una distorsión -un desequlibrio- entre los procesos de socialización primaria del ser humano. A este respecto no tengo más remedio que rendirme -a gusto- ante este párrafo de Erwing Goffman sobre la esquizofrenia: "El sujeto percibe dos situaciones intensas:...una perplejidad intensamente teñida de temor,..., en un intento de luchar contra lo que es esencialemente un fracaso como ser humano, la impotencia de ser algo que valga la pena ser, y por ende merezca su propio respeto y ... el esfuerzo de ocultar a los otros lo que considera las nuevas verdades fundamentales acerca de sí mismo..." (Goffman, 137).

¿Ser algo "que valga la pena ser"; "ocultar a los otros"? ¿Subjetividad? ¿Normalidad? ¿Normatividad? ¿Democracia? Desestructuración del yo, de la individualidad y reforzamiento de las instuciones sociales, de la democracia totalitaria, de la de Sharon y la de Le Pen (y la de Aznar, y la de Chirac, y de Bush, y de Batasuna...) El más fuerte objetiva sus intereses pisoteando al pobre "individuo subjetivo", al pobre tonto postmoderno que vota cada cuatro años y se siente libre porque está "obligado" a ser libre. Eso es la subjetividad del individuo y eso es la objetividad de las intituciones.

Pero, en otra ocasión (hoy ya no hay tiempo), colegas, os propondré un sistema adaptativo (basado en las teorías de la evolución de Darwin) enormemente eficaz -natural y socialmente-: frente a la fuerza del más fuerte: la inteligencia del más mentiroso (es lo que estamos haciendo los humanos hace miles de años: mentir).

Termino y os invito a participar en el debate: la psicología como subversión versus productora y reguladora de subjetividad.

Josep

4 comentarios:

  1. ¿Qué sería un modelo político más sococonstruccionista =S ?

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  2. Gerardo: ¿Nos animamos entre todas/os a diseñar las bases de ese modelo político más socioconstruccionta? ¿Partimos de mis propuestas críticas y las que otras/os que saben muuuuuuuuucho más que yo hacen?

    ¿Retomamos las bases del anarquismo político?

    ¿Construccionismo = relativismo = anarquía?

    ¿Por qué no? O ¿por qué sí?

    No me creo la democracia. ¿Experimentamos con la anarquía?

    :-)

    Josep

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  3. Me encantaría leer una entrada suya sobre la anarquía Josep. ¿Se animaría a redactarla?

    PD: Gracias por el pequeño homenaje a través de Héctor Abad; acá lo llamamos así, por eso no tenía idea que se apellidaba.

    Rosa pronto llegará a Alemania, ¿podrán verse? Qué rico que lo consigan : )

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  4. Hola Gerardo!!!

    En cuanto pueda haré esa entrada sobre la anarquía que me pides :-)

    Lamentablemente no podré viajar a Alemania a ver a Rosa. Ahora mismo le escribo. Y tampoco puedo ir a Cancún. Tengo casi todo el mes de abril ocupado con seminarios en Barcelona y prácticamente voy a estar allí casi todo el mes.

    En fín, que todo no puede ser al mismo tiempo. ¡Qué más quisiera yo!!!

    A partir del 6 estaré ausente aunque espero poder conectar de tanto en tanto. En Barcelona, entre otros, asistiré a un seminario de Maritza Montero. Interesantísimo. Ya os contaré. Si no os suena os diré que es una especialista latinoamericana en Psicología comunitaria.

    Y también estaré muy ocupado preparando unos seminarios que he de impartir a partir de finales mayo. Uno de ellos lleva por título "Introducción a la Psicologia social: Desde los orígenes a internet". Este es para impartir en una universidad de mi ciudad. Ya os contaré también.

    ¡Saludos!!!

    Josep

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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