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Tampoco tratamos, por supuesto, de "adoctrinar" a nadie...

04 octubre 2010

Me pregunto si mi ejercicio docente es un dilema ¿?

Espero que este sea una entrada corta de esas que en otras ocasiones he escrito para compartir mis dudas personales, aunque no espero retroalimentación dado el momento actual del blog.

Para los que no lo sepan trabajo en docencia universitaria y es algo que me maravilla mucho supongo que en gran parte por lo mucho que aún me falta aprender al respecto. También les comento que estoy convencido de posturas como el relativismo en detrimento de otras posturas absolutistas, y en ese sentido, más controladoras y cuadriculadas (se me ocurre llamarlas así).

Pero entonces en este proceso de aprendizaje que es mi vida hay momentos que me siento confrontado por ver la necesidad de trabajar desde una postura absolutista así sea a favor de una relativista. Por ejemplo siempre me he preguntado cómo formar a pequeñ@s de preescolar desde una postura como el relativismo. Entiendo que habrían unos parámetros mínimos necesarios que el infante tendría que desarrollar para participar en el diálogo y no veo cómo los podría adquirir desde una postura distinta al absolutismo. Formarlo en una ética relativa cuando es muy pequeño me parece algo complicado sin IMPONER un tipo de pensamiento solidario. Bueno, son sólo sospechas personales.

Pero mi mayor preocupación actualmente es a nivel de mi ejercicio docente. Estoy viendo que es muy difícil hacer un buen trabajo procurando basarme en una postura relativista y alejado del absolutismo. En este momento pienso en una situación particular: tengo un grupo de estudiantes que considero bastante joven, siendo est@s entre los 16 y los 19 años aproximadamente, y bastante numeroso a mi parecer, 41 estudiantes en total. Desde el comienzo del periodo académico pensé partir desde una propuesta dialógica partiendo del amor de cada estudiante por su proceso de formación, pero tanto l@s estudiantes como yo sentimos que no estamos teniendo éxito. Entiendo que exigen más control de mi parte, lo cual pretendía evitar, y que necesitan de ese control para funcionar en la clase y lograr tales éxitos. Para mí eso se vuelve un dilema, y me preocupa volverme un hipócrita, enseñar elementos coherentes con el relativismo basado en métodos absolutistas. ¿Sabes a qué me refiero?

Lo único que he pensado al respecto es que tal vez aquel dilema surge de la incoherencia entre mi forma de enseñar y lo que estamos entendiendo como un ejercicio exitoso; o sea que un ejercicio exitoso no tendría que entenderse igual desde ambas posturas. Entonces desde una postura absolutista, que entiendo que alimenta al método pedagógico tradicional, tomaría al éxito como la respuesta satisfactoria del promedio del grupo de estudiantes como resultado. Tal vez si comprendiéramos que una postura pedagógica distinta tiene sentido en relación a un concepto de éxito distinto no nos estaríamos sintiendo tan insatisfechos, ni que yo estoy frente a un dilema; sin embargo, aún no sé que tipo de éxito cobraría sentido desde este tipo de postura. Y pues lo otro que me preocupa, y para terminar, considero que no ayuda a respaldar otras concepciones de éxito el hecho que hayan unos parámetros de evaluación docente establecidos para todos los docentes que no ponen en discusión los criterios de un buen y mal trabajo ni la posibilidad de comprender este “buen y mal trabajo” de más de una manera; o sea, más bien es un respaldo a mi sensación de mi dilema.

Encarecidamente les agradezco por molestarse en leerme : )

8 comentarios:

  1. Hola! ya sé que no esperabas retroalimentación pero tu entrada me hizo recordar una experiencia con un buen docente de mi universidad (La UdeG en México)

    El día que tuve la primer clase con ese profesor las sillas del aula estaban todas desacomodadas y la clase se fue en explicar por que las habíamos vuelto a poner en su lugar "habitual". Desde ese día las sillas se acomodaban de forma que todos pudieramos vernos la cara.

    La siguiente clase el profesor llegó y en vez de sentarse donde habitualmente se sienta el profesor (es decir, al frente del grupo) se sentó en otro lado y a todos nos causó cierta... incomodidad que esas anormalidades sucedieran, en sus clases los temas se discutían en grupo a manera de seminario y nos pedía que no lo viéramos a él mientras hablaba sino al resto del grupo. Muchos decían que era un incompetente y nos causaba mucha molestia sentir que no era el tipo e profesor que todos esperabamos, un día viendo el tema de la clase política y las fuerzas institucionales todos nos quejabamos del conformismo y demás y a alguien se le ocurrió decir que nosotros seguíamos las mismas pautas en detalles tan pequeños como el orden de las sillas o "el papel" del profesor en el aula y desde entonces comenzamos a ver las cosas desde otra perspectiva.

    Lo curioso es que nunca nombraba lista, ni nos obligaba a leer textos pidiéndonos los típicos reportes de lectura y demás, pero era la única clase a la que nadie faltaba y en la que todos leíamos.


    Ese profesor está desarrollando en su tesis de Doctorado una metodología alternativa para la enseñanza partiendo de la idea de la complejidad y el relativismo.


    Se llama Jorge Gastón Gutiérrez Rosette. Si te interesa saber más sobre su trabajo puedes dejarme tu correo y te mando sus datos.

    Saludos!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Es cierto, no lo esperaba. Muchas gracias. En mi perfil encuentra mi dirección de correo... gracias por el ofrecimiento.

    Pero también le agradezco mucho que me comente un par de cosas desde su perspectiva de estudiante.

    Me encantó esto: "Lo curioso es que nunca nombraba lista, ni nos obligaba a leer textos pidiéndonos los típicos reportes de lectura y demás, pero era la única clase a la que nadie faltaba y en la que todos leíamos." Pero quedo confundido de cómo llegaron allá, habiendo mencionado tanta resistencia al comienzo.

    Frente a ese concepto de una asignatura exitosa. ¿Cómo entendían que las cosas iban bien? Por llamarlo de una manera, siento que está hablando de un cambio de paradigma en ustedes donde los criterios de un buen o mal desarrollo de la asignatura dejaron de ser los mismos. ¿Estaría de acuerdo conmigo en eso?

    Quiero compartirle que hace poco propuse un cambio drástico en la clase que por el momento parece muy positivo, aunque es una pena haberlo propuesto tan tarde. Ver a l@s estudiantes sólo una vez a la semana es un problema cuando no hay muchas semanas en el periodo académico. Encaminé todas las discusiones sobre los temas hacia proyectos. Aquell@s 41 de 16 a 19 años que comenté apenas están comenzando a aprender sobre psicología, así que les pedí conectar los temas en relación al área de psicología de su interés. Creo que eso ha generado una motivación que hacía falta. Además que por mi estilo poco impositivo, me ayuda para poder trabajar con ell@s a través de asesorías en grupos más pequeños.

    Eso de aprender a enseñar no es fácil, y como que es peor cuando uno se rehusa a cerrarse en los métodos tradicionales =P.

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  4. Bien, te pasaré los datos por correo :)

    El proceso no fue muy rápido, nuestro curso duro entre 4 o 5 meses y hubo quienes aun al final seguían algo desorientados con la clase.

    Algo de lo que permitió el cambio fue un proceso de auto-reflexión por parte de todos y ciertos contenidos de la clase que nos ayudaban a ver como se institucionalizaban ciertas actividades en la sociedad, en particular una lectura de Ignacio Martín Baró sobre el concepto de desesperanza aprendida que hizo eco en todos.

    Varios terminamos pensando que lo ideal (tratándose de hacer cambios) era comenzar por aceptar nuevas prácticas y formas de hacer las cosas, leíamos y asistíamos por placer y gusto no por la calificación, incluso el profesor casi al inicio del curso nos dijo "todos tienen 100, no vengo a ponerles una calificación, vengo a que discutamos temas juntos".

    Digamos que el curso no era nada convencional... pero bueno, también eramos algo más grandes que tus alumnos y estabamos en el bloque especializante de psicología social, la mayoría conscientes de la necesidad de hacer cambios en la estructura social, con los más jóvenes es más difícil, por que estamos hablando de que intentas romper con una estructura que siguen desde el jardín de niños, imagino que es un proceso gradual y en más de uno si sabes usar las palabras correctas dejarás la incertidumbre del cambio.

    Vale la pena esforzarse por no ser tradicional, te felicito por ello, pero algo si es muy difícil en eso y es el hecho de no imponer algo en el intento de desimponer otra cosa, a veces cuando tratamos de ser menos rígidos imponemos lo flexible... espero que se entienda la idea y creo que era lo que decías en tu entrada... en lo personal a mi siempre me quedó la duda, las conductas siempre terminan institucionalizándose cuando se generalizan y habitúan pero... por lo menos estaríamos hablando de un sistema más flexible y abierto.

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  5. Exactamente, con su último párrafo dió en el meollo de mi preocupación. (Apropósito, ya le escribí a su profesor ya veremos cuando podrá responderme... muchas gracias).

    Imponer el diálogo es antidialógico, pienso yo, pero si no lo impongo se perderá la oportunidad de vivir el diálogo en aquel espacio académico. Invitar al diálogo, siendo pro-dialógico, no es suficiente con mis estudiantes, porque me hablan de resistirse a lo que no es control.

    He pensado algo similar en relación a l@s pequeñ@s de preescolar. Su crianza es impositiva y realista, aún para que lleguen a un pensamiento relativista y dialógico. Pero una crianza relativista y dialógica con est@s niñ@s posiblemente estará condenada al fracaso, porque no se les impondrá las bases relativas y solidarias mínimas necesarias para tal tipo de pensamiento. ¿Sabe(n) a qué me refiero?

    ¡QUÉ DILEMA SI ME PREGUNTAN A MÍ!

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  6. ¡Muy bueno el diálogo establecido en torno a esta entrada, Gerardo y Christian (y quien quiera participar)!!!

    Sin entrar a fondo en la cuestión, sí que quiero decirte, Gerardo, que el sólo hecho de cuestionarte tu propio ejercicio docente sólo puede que llevarte a mejorarlo, entiéndase eso como se entienda. Y siempre en mi humilde opinión, eh?

    Yo creo que deberías investigar qué eso que hay en los intersticios entre dualismos como "Relativismo/Absolutismo". O alrededor de conceptos que todos parecemos tener claros, como "Parámetros mínimos necesarios". Creo que ya has empezado a hacerlo y en ese proceso de autocuestionamiento ya hay un buen camino recorrido...

    Enseguida te contesto al mail que tengo pendiente sobre el doctorado. Perdona, es que he estado un poco liado últimamente...

    Abrazos!

    Josep

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  7. Hola Gerardo
    Comparto tu inquietud y me recuerda las mias. No es facil lograr mantener la atención de nuestros jóvenes y no es solo por su edad. Recordemos que el mundo mediático nos ha cambiado mucho y que por lo tanto las estrategias pedagógicas también. Partir de su cotidianeidad, sus vivencias e intereses puede dar resultados. Pero lo más importante como bien lo señala Josep es nuestra propia reflexión que nos invita y lleva a reinventarnos nuestras relaciones.
    Espero con esto romper mi laaaarguísimo silencio y reencontrarme con todos ustedes.

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  8. No saben cuánto me alegra volverme a comunicar con Rosita y Josep a través del blog... como en los viejos tiempos : )

    Es la primera vez que estoy dedicado a sólo asignaturas de pocas horas a la semana. Siento que no fue una buena acción de mi parte tratar la asignatura como aquellas a las que se le asigna más tiempo, en el aula y fuera de él. Para mí se ha vuelto un verdadero reto incluir la evaluación dentro de ese espacio. Suele ser el mayor de mis retos y por eso creo que son mucho más placenteros los cursos independientes sin evaluación.

    Tal vez llevé a los participantes de la asignatura (l@s estudiantes y yo) a una paradoja. Pueda que yo no haya parecido muy impositivo en mis acciones pero, por el miedo de no hacer un buen trabajo, impuse toda una estructura al desarrollo de la asignatura que nos estaba limitando y dominando. Creo que eso pudo generar una contradicción que a simple vista no era aparente. Sobreplanear las cosas estaba coartando nuestra libertad, la espontaneidad y la posibilidad de tod@s de ser creativos. Me asusta reconocer que aunque quiero confiar en mis estudiantes, su potencial, su bagaje, su voluntad; sospecho que en el fondo (no me pregunten en el fondo de qué) me inventé toda esta maquinaria pedagógica porque realmente no estoy confiando en ell@s y siento que no podrán sin tal maquinaria.

    Sospecho que si en otro momento dejo de complicarme tanto en relación a la didáctica, me permitiría ser sorprendido por lo inesperado. Curioso… hace más de un añito, había escrito en un comentario a una entrada de Tina, cómo me parecía inaudito que un(a) docente no se permitiera ser sorprendido por sus estudiantes, y ahora estoy reconociendo que también me falta a mí aprender eso mismo =P. Mi siguiente aprendizaje en la lista será ser más humilde recordando momentos como éste donde quiero retractarme ; )

    Un entreparéntesis: Cuando hice la entrada estaba trabajando Rorty con aquell@s chic@s y me causó gracia ver algunos elementos de Rorty, también de Tomás Ibáñez al referirse a Rorty, en la misma entrada. Ahora vamos a trabajar a Foucault y creo que hay algo sobre él en este comentario que hoy comparto. Me causa algo de gracia =P

    PD: Gracias Josep por colaborarme con mi duda frente al posgrado. Estaré pendiente por su respuesta : )

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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