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IMPORTANTE >>> "Construccionismo social" no es una marca registrada ni comercial ni nada parecido. Los promotores de este blog no somos ni queremos ser "gurús" ni "introductores" ni "inventores" ni "abanderados" de nada. Creamos este espacio hace ya más de diez años con la única intención de que sirva para la difusión y el debate sobre el CS. Como dice Ken Gergen "El CS no pertenece a nadie...".

Tampoco tratamos, por supuesto, de "adoctrinar" a nadie...

19 marzo 2011

Más sobre sociogenetización





(Foto: encontrada en internet)

¡Hola!

Estoy arreglando papeles y he encontrado un material sobre el debate que mantuvimos el Doctor (y buen amigo) en Biología Jordi Domènech y yo mismo en un acto durante el Encuentro de la UOC en marzo de 2006 con el título "¿El ser humano, herencia genética o herencia cultural?". Me permito reproducir la presentación del debate por si os apetece leerla.

JORDI DOMÈNECH: "Los genes nos construyen"

Cuando tengo dolor de cabeza, tomo una aspirina y me encuentro mejor. Cuando se me diagnostica depresión, tomo un bloqueador del neurotransmisor serotonina y vuelvo a un estado que ha sido determinado como "normal". Cuando quiero un poco de euforia, hago servir drogas internas (adrenalina, dopamina, endorfinas, etc.) o externas (cocaína, heroína, etc.) que generan en mi cuerpo nuevos estados de consciencia, nuevas sensibilidades, nuevos comportamientos. Lo que soy, lo que veo, lo que pienso es susceptible de cambiar mediante simples moléculas.

Cuando veo algo, una señal nerviosa lleva la información al cerebro, donde pqueñas moléculas llamadas neurotransmisores activarán diferentes redes neuronales para formar una imagen, una opinión e incluso un sentimiento; a través de simples moléculas, porque yo también estoy hecho de simples moléculas, entre ellas el ácido desoxirribonucléico, o ADN, una molécula que contiene mi información genética. Los procesos de formación del ojo, de respuesta a una enfermedad y de mi digestión (procesos que implican millones de células) se hacen mediante proteinas que han sido "fabricadas" con la información que contiene este ADN.

Esta información es capaz de hacer que, teniendo un contenido biomolecular similar, un mono y yo seamos tan diferentes. Y hace que tú y yo seamos diferentes, que tengamos formas diferentes: yo, un exágono; tú, una esfera; él, un triángulo. Si nos lanzan sonbre una superficie (el ambiente) caeremos los unos sobre los otros. El azar y la forma que tenga esta superficie condicionarán la posición en que quedaremos. Pero el triángulo siempre caerá sobre su base, la esfera tendrá facilidad para rodar y el hexágono será un intermedio entre los otros dos. De la misma manera que el ADN hace que un mono y yo seamos diferentes, nos hace diferentes a unos de otros; nos da forma. Y esta forma es la que marca las posiciones en que podemos quedar cuando nos lancen sobre una superficie, qué tipo de respuestas somos capaces de dar ante determinados estímulos.

Solo somos materia ordenada: y, en la materia viva, quien ordena la materia son los genes.

JOSEP SEGUÍ: "Los genes no existen"

No. A pesar del título, esta ponencia no tiene la intención de provocar gratuitamente o de generar ningún tipo de enfrentamiento insípido con ciencias de tipo positivista que merecen todos mis respetos, como la biología y la genética. Más bien al contrario, quiere hacer una mirada crítica sobre los genes y generar reflexión y discusión de futuro en positivo sobre su influencia en la psique humana. Además, como que ni estas rallas ni los diez minutos de ponencia me darán suficiente tiempo, no pretendo profundizar polémicamente en la, digamos, "esencia" de la genética, ni de la ciencia positivista en general.

Los psicólogos sociales nos dedicamos -básicamente- a poner nombre a las cosas sociales. Y los genetistas ponen nombre a las cosas genéticas. Pero las dos cosas -las sociales y las genéticas- ¿existían antes de que los seres humanos les puesiéramos nombre?

No negaré que eso que llamamos genes tienen una fuerte influencia en muchos de los aspectos físicos que heredamos, incluso en ciertas enfermedades y trastornos patológicos. Pero ¿hasta dónde llega su influencia en las características psicológicas -comunes o diferentes- de los humanos?

La respuesta es que no llega. Las emociones, la orientación sexual, la inteligencia, el carácter, la personalidad... no tienen ningún tipo de dependencia de los genes, ningún tipo de predeterminación biológica. ¿Las heredamos? Sí; culturalmente, por aprendizaje. Las construimos socialmente en la interacción con los demás -historia, artefactos y personas-.

Psicológicamente los genes no existen...

¡Saludos!!!

Josep

1 comentario:

  1. Suena interesante. Me hubiera gustado también conocer los comentarios que el público compartió luego de aquella presentación : )

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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