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IMPORTANTE >>> "Construccionismo social" no es una marca registrada ni comercial ni nada parecido. Los promotores de este blog no somos ni queremos ser "gurús" ni "introductores" ni "inventores" ni "abanderados" de nada. Creamos este espacio hace ya más de diez años con la única intención de que sirva para la difusión y el debate sobre el CS. Como dice Ken Gergen "El CS no pertenece a nadie...".

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14 marzo 2011

Sociedad del Conocimiento versus Sociedad de la Relación

(Foto: producción propia)




 ¡Hola!

Hace unos días, en el diario Público, leí este interesante artículo del filósofo Carlos París:

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3066/la-sociedad-del-conocimiento/

Me atreví a contestarle, envié el texto al diario y no lo publicaron (están en todo su derecho, ¿eh?). Pues lo doy a conocer por aquí.

¡Saludos!!!

SOBRE LA “SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO”. RESPUESTA A CARLOS PARIS
Josep Seguí .

Admirado y respetado Señor París:

Me ha gustado y sorprendido su artículo de opinión aparecido el pasado día 22 de febrero en este mismo periódico.

Me ha gustado por que comparto algunas de sus muy bien fundadas opiniones. Pero me ha sorprendido por la facilidad con que mezcla churras con merinas en una especie de batiburrillo crítico intelectual lleno de tautologías y que no parece propio de un filósofo de alto nivel como es Usted.

La opinión expresada por su amigo contiene alguna de esas tautologías, en el sentido de sistema de verdad que se sostiene –si lo hace- tan sólo en un plano intelectual pero que no tiene contraste empírico posible. La sociedad de la información y el conocimiento (SIC) no tiene nada que ver, en mi humilde opinión, con la supuesta desaparición del “proletariado que en otros días fue tan importante”. Supongo que aquí estamos de acuerdo. Pero su contra argumentación cae en los mismos errores que los de su amigo. Mucho me temo que intenta utilizar tantos argumentos que su discurso se dispersa en exceso, dando lugar a una mezcolanza conceptual que pierde sentido en la forma, dejando el interesante fondo del que creo que es su mensaje en un oscuro pozo.

No sé qué tiene que ver la SIC con que los coches sean teoremas, con la explotación de los niños en los países periféricos (antes del tercer mundo) o con los trabajadores que, por cierto, tampoco protagonizaron tanto la última huelga general como, lamentablemente, tuve ocasión de comprobar pues participé activamente en la misma a través del sindicato al que pertenezco. Y me sorprende cómo mezcla conceptos como “Postmodernidad”, “sociedad postindustrial”, “sociedad del conocimiento”, “sociedad de la información”. Es posible que estos conceptos dispongan de un hilo constructor común, pero ello no los descalifica así, en bloque. La historia es una interacción de procesos. Estoy de acuerdo en que no es sólo una “sucesión de catástrofes”. Procesos históricos y sociales como la postmodernidad son tan válidos o inválidos como los que se dieron durante la Prehistoria, la época clásica griega o la edad media. La postmodernidad o la sociedad postindustrial –como la posthistoria o el posthumanismo- existen tanto como la sociedad moderna, industrial, histórica o humana. Todos estos conceptos procesuales nos invitan a reflexionar diacrónicamente sobre nosotras y nosotros como seres humanos, fruto y responsables al mismo tiempo de nuestro devenir. Los postmodernos no convertimos las teorías –revolucionarias o no- de los siglos XIX y XX en meros “relatos”. Lo son. Y su enorme valor es precisamente ese: ser relatos, interpretaciones de lo que pasó y de lo que pasa; en algún sentido de lo que pasará. No veo que esto esté reñido en absoluto con la “búsqueda de medios y recursos para resolver los grandes problemas que aflijen al mundo”.

La idea de que el orden mundial ha sido sustituido por “una angélica sociedad de seres pensantes” no tiene nada que ver con la SIC ni siquiera con la dominante filosofía griega. Como Usted sabe mejor que yo Platón propuso un sistema social dirigido por los filósofos. Pero no consiguió verlo instaurado. Y no, los que creemos en la postmodernidad como un espacio desde dónde analizar los procesos que nos rodean y que co-construimos y en la SIC como otro –complementario- desde donde trabajar, comunicarnos y relacionarnos, leemos y discutimos a veces a Platón, pero no está entre nuestros objetivos instaurar una República de los Filósofos. Estamos muy al tanto de lo que comemos y de lo que comen nuestros semejantes, aquí y en otras partes del mundo.

La “realidad viva” no es una metáfora o una ilusión. Es una construcción colectiva llena de significados compartidos. Y como tal es más real que cualquier otro tipo de realidades. Las y los que nos ocupamos de ella no vivimos en un mundo de las ideas ajeno a los problemas sociales. Muy al contrario, conscientes de nuestra agencia como científicos sociales, interpretamos, participamos e intentamos cambiar lo que creemos que ética –incluso moralmente- es injusto. Para ello utilizamos conceptos que ahora se llaman postmodernidad, postmarxismo, postfeminismo o teoría queer. Pero que podrían llamarse de otra forma supongan o no una ruptura con conceptos algo más anticuados y que, en ocasiones, han mostrado sobradamente su incapacidad para cambiar el mundo, someterse al poder y facilitar lo que Usted llama la “domesticación de las masas”.

Y sí, usamos las (ya no “nuevas”) tecnologías que nos facilita la Sociedad de la Relación (SR, hasta hace poco, SIC); tecnologías que tratamos de utilizar e integrar para conseguir “la democratización de la información y la reorientación de la investigación científica”. Humildemente. Utilizando relatos, palabras, praxis, acción.

Josep Seguí es Psicólogo social y especialista en SIC.

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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