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IMPORTANTE >>> "Construccionismo social" no es una marca registrada ni comercial ni nada parecido. Los promotores de este blog no somos ni queremos ser "gurús" ni "introductores" ni "inventores" ni "abanderados" de nada. Creamos este espacio hace ya más de diez años con la única intención de que sirva para la difusión y el debate sobre el CS. Como dice Ken Gergen "El CS no pertenece a nadie...".

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28 agosto 2011

El Perdón Subjetivo, El Perdón Legal


El Perdón Subjetivo, El Perdón Legal

Rev.  Roberto Díaz-Cabrera, BA. PSI.;  MA. S. (ADB)

Distinguido constituyente del Blog “Psicología Social y Socioconstruccionismo”, Josep Seguí Dolz, es muy interesante su escrito “Cultura de Paz y Reconciliación”, por lo que necesito cooperar en esta dialogía internética sobre el concepto “Perdón” y los rasgos de desgracias que no contribuyen a la Cultura de Paz, ya que es un lexema generalizado en una tendencia “religiosa” la cual tiene muchos caminos dirigido por “Los Mercaderes del Templo”.  Sin embargo, como Reverendo Protestante (teórico) y Psicólogo Social (teórico), es menester reeducar la concepción de lo que se perdona y el por qué se perdona, en una de sus acepciones semánticas o sinonímicas, ya que está instaurado en una especie de mente genética y tiende a la discapacidad de sí mismo en la probabilidad de la “creencia” objetual, minusválida y por tanto, mayor a todo lo que significamos en el orden económico-social Occidental. 

La violencia entra en el orden punitivo, por lo cual, la legalidad manifiesta se encarga de pasar sus juicios a sus elementos contingenciales.  Pero, también quisiera y lucho por ello, cambiar el concepto que tanta degradación concibe por tanta injusticia que revoca.
Desde el punto de vista Teológico este nivel de pensamiento pre-cristiano, se entienden dos cosas: el perdón es individual y legal en su colectivo.  Individual cuando el yerro es medianamente ofensivo y no causa revuelo ni estrago moral, dada la proyección cultural donde la ley se gesticule en sus grados punitivos, por ejemplo: “No peques más y anda para tu casa” le dijo Jesús a la prostituta (parodio el texto del Libro Sacro).  Legal, cuando la falta o error construye en el sujeto su “destino”, marcándolo históricamente, para siempre y sin tolerancia, sólo una condena será adjudicada por la sociedad que recomienda, prisión, horca, fusilamiento, letargo, electrocución; pues no hay “Perdón” y prefiero que sea así para el mantenimiento de la Paz espiritual, psiquica, ecológica entre millones y millones de personas.

El “Perdón” se objetiva en una Red semántica que le significa: Indulgencia, Clemencia, Compasión, Misericordia, Benignidad, Caridad, Piedad, Tolerancia...
Esta proposición abre, para la dialogía, su biplanidad conceptual, asignada desde la psique y protagonizada desde el Verbo como pagmasis de su carácter, o sea, la acción comunitaria ha gesticulado un pensamiento a través de su lenguaje objetivado. Ser cristianos, musulmán, taoista, sin ídolos de fondo y esto taxonomiza el mismo “Perdón”, es un estilo de vida no un aparcelamiento del Ser ni de los fetiches referenciales.

El “Perdón” es la sensación individual de poder continuar y que la sociedad a aceptado como uno de esos premios que da la televisión, colectivizándola, en sus leyes socio-económicas; aunque haya separación Iglesia-Estado.  Mediante la educación podemos especificar la conclusión judeo-cristianista, o religiosa-pagana, o sea, su conyuntura dirá su intersubjetividad o su condena.  A demás, el “Perdón” como sensación distrésica lo otorga Dios al sujeto y es en este idealismo donde el Yo moralmente se repara; precisamente, Dios como es individual, en ese cosmos psíquico, intersubjetivo, transubjetivado, todas las antinómias condenan o liberan, la negación de la negación gesticula su cualidad a través de una síntesis llamada pensamiento el cual solamente se objetiva a traves del Verbo o acción epistemológica. Será su obejividad lo aclarado.  Se perdona el tropezón, la rotura de la promesa, la dejadez o abandono de las responsabilidades individuales pero no la mala intención, haber tergiversado una situación lingüística convirtiéndo la información en chisme, etc., pero no se perdona la condena por la violación de las leyes manifiestas donde se involucra el todo, definidas en el sostenimiento de dicha razón, cualitativamente cultural; aunque se equilibren dialécticamente sus tiempos.  El “Perdón” es un hábito lingüístico, por lo mismo, mental, o subjetivo, de la incapacidad consciente, o incosciencia colectiva del bienestar social.

“...somos iguales. Mujeres y hombres; orientales y latinos; musulmanes y ateos;…
somos iguales.” (Josep Seguí Dolz, 2011).  Gracias a la comprensión de nuestras diferencias antropo-culturales el “Perdón” se involucra en esta igualdad, mientras que lo anhelado es vivir la vida sin contradicciones antagónicas ni lucha de clases que lo represente.  El “Perdón” es el sustantivo típico de la antonomasia diplomática imperialista y a él estaremos sujetos mientras no construyamos la distensión intransferible de su objeto.  Dios con Nosotros. Gracias.

1 comentario:

  1. Estimado Reverendo Roberto:

    Disculpe por no haber contestado antes su interesantísimo mensaje.

    Me atraen enormemente sus reflexiones y me alegra que, desde posicionamientos epistemológicos distintos, estemos básicamente de acuerdo.

    Yo apuesto por una secularización de todo lo social sin negar, obviamente, la libertad de pensamiento y/o fe de cada persona. Ese era mi objetivo en el breve y humilde ensayo que publiqué.

    Y me gusta ir hilando fino cuando analizo cuestiones tan complejas como, en este caso, la violencia y la defensas a ultranza de una Cultura de la paz. Así, como digo en el ensayo, aprecio cualquier proceso que minimice la violencia. Venga el proceso de donde venga. También si viene de la religión, aunque mi punto de vista no se situe en ella.

    Hilando fino, pues, aprecio también su taxonomización en cuanto al perdón "subjetivo" y el "legal". Sus argumentos me parecen muy elegantes y dignos de releer y re-reflexionar.

    Muchísimas gracias por su participación!!!

    Seguimos en contacto,

    Josep

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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