12 abril 2012

Cómo ser un terapeuta postmoderno

(Pinchar en la imagen para acceder a más información)

Una de las valiosas cosas que me traje de Mérida fue el primer libro publicado por el Instituto Kanankil, Prácticas socioconstruccionistas y colaborativas. Psicoterapia, educación y comunidad. Dora Ayora Talavera, Rocío Chaveste Gutiérrez y Francisco Vadillo Atoche. Mérida: unasletras.

Pues en eso que estaba anoche leyéndolo (interesantísimo) y me atrevo a parafrasear un capítulo de Dora Ayora Talavera, "¿Cómo llegar a ser un terapueta posmoderno?".

Prácticamente acabo de volver del congreso en Mérida (Yucatán, México) donde todo el mundo hablaba con naturalidad de "terapias postmodernas" y ya estoy prácticamente a punto de ir a otro congreso a Santander (España) en el que todo gira en torno al "DSM" y el "CIE".

En Mérida me encontré muy a gusto, no necestiba justificar cada una de mis aportaciones, era un ambiente "amable"... ¿Cómo me encontraré en Santander? Donde, por cierto, presento una ponencia (junto a la psicoterapeuta y co-coordinadora de este blog Sara Olivé) que no tiene nada que ver con DSMs, CIEs o visiones dominantes de la psicología terapéutica... Bueno, seguro que bien, si no no hubieran aceptado la propuesta de ponencia...

No soy psicoterapeuta, aunque no hay nada que me lo impida. Me autocalifico como epistemólogo, si bien no hay ninguna titulación "oficial" en el mundo en esta especialidad. Pero también soy contra-epistemólogo. Y en las dos aceptaciones del proceso que analiza cómo construimos el conocimiento (y construir conocimiento es una forma de ejercer el poder y la dominación -San Foucault-) me encuentro a gusto. También en cómo construimos y contra-construimos el conocimiento sobre la mente humana -sea eso lo que sea- y las aplicaciones prácticas de ese conocimiento. O sea, por ejemplo, la psicoterapia.

Si me he de poner una etiqueta -a veces es necesario para ordenar el mundo y no estoy en contra si no hacen daño a nadie, como sí que pasa con algunas etiquetas psicodiagnósticas-, añadiría que soy un "epistemólogo/contra-epistemólogo postmoderno". Y lo diría (lo digo, va!) con la voz bien alta ya que creo que el punto de vista postmoderno está precisamente en ese viajar/danzar entre la etiqueta y la contra-etiqueta, entre la verdad y la contra-verdad, entre la ciencia y la contra-ciencia. Es justamente en ese espacio de indeterminación en el que nos movemos los postmodernos construccionistas. Un espacio en el que aceptamos las dudas, las incertezas y las contradicciones características del ser humano, a diferencia de las orientaciones dominantes en terapia (y epistemología); diferencias que también conviven en ese espacio, en esos procesos de pensamiento. Y que muchas veces nos sirven de inspiración.

Por ejemplo, cuando un psicoterapeuta dice "la prevalencia de los trastornos de ansiedad es alta" o "la gente actualmente (en la crisis) no puede permitirse estar deprimida", nos está revelando una enorme cantidad de información acerca de cómo se construye el conocimiento sobre conceptos como prevalencia, ansiedad, depresión y similares. Desde luego esta revelación se genera desde "su" punto de vista. Y es interesantísimo ir viendo el proceso de construcción de este tipo de verdades absolutas, de catalogaciones y etiquetajes sobre la "gente".

Es decir, si no existieran este tipo de afirmaciones no existiría la epistemología (por lo menos no la postmoderna) y este mundo sería muy aburrido. Además de que, en principio, no hacen daño a nadie, aunque luego, en la práctica cotidiana creo que la hiperdiagnosticación en que nos movemos no hace ningún bien a la salud de la "gente", como creo haber manifestado en diversas ocasiones...

No hablo de eclecticismo, ni de "picar un poquito de aquí y otro de allá". El eclecticismo es una postura muy cerrada que no formaría parte del discurso mucho más abierto, generativo y en los límites de la postmodernidad. Tampoco hablo de holismo; palabra que -de tan gastada- se ha desgastado y ya no significa nada.

El eclecticismo es decir, por ejemplo "soy terapeuta de orientación cognitivo-conductual, pero me adapto al paciente y uso otras orientaciones si es necesario". Este discurso es un bucle cerrado en sí mismo; un bucle en el que no hay cabida para el diálogo. En su lugar, un terapeuta postmoderno diría: "no sé lo que soy; no sé cuál es mi orientación".

El holismo -que el que esto suscribe ya no sabe qué significa- se ha sustituido en la orientación postmoderna por algo que está de moda pero aún no se ha desgastado: la pluridisciplinariedad. Entonces veríamos a la "gente" -las personas, con permiso, y a nosotras/os mismos también, claro- desde diversos puntos de vista; no sólo el puramente terapéutico o psicológico. También incluiríamos la historia, la ley, la tradición, la política, y otros puntos de vista que, en principio, no se contemplan desde las opciones mainstream, tremendamente dominadas por el discurso científico-médico.

En fín, igual continuo reflexionando en voz alta, escribo un libro con el título de "Cómo ser un terapeuta postmoderno", lo publico en una editorial de autoayuda, se convierte en un best-seller, y me hago rico (*).

Mola.

;)

Josep

(*) Obviamente no es esta la intención del capítulo del libro de Kanankil, eh? Que nadie me malinterprete...

"La reflexión compartida ofrece al otro la opción de responder ante lo que le despierta curiosidad, de aprender sobre el otro y de tratar de entenderlo. Es una actitud  que comunica a los demás que son seres humanos únicos, no una categoría o tipo de persona, que son reconocidos y tienen algo que decir que merece ser escuchado. Si se cree esto, conectarse, colaborar y construir con los otros, se vuelve algo natural y no una técnica".

(...)

"Caminar al lado del cliente en la reflexión ayuda a mantenerse dentro de su ritmo, su paso y su tempo, no los del terapeuta".

(Ayora Talavera, Dora. Una aproximación desde la teoría: cómo somos personal y profesionalmente. Op. cit. Pág. 41).

"El etiquetaje mental proviene de un planteamiento histórico centrado en modelos de resolución de problemas y atención a los déficits. Cuando los actores relatan sus narraciones y discursos saturados por el etiquetaje, los psicólogos nos convertimos en actores coparticipantes en la generación de significados y en la recreación de realidades que institucionalizan esa saturación."
(Olivé Horts, Sara y Seguí Dolz, Josep. Terapias de tercera generación: una propuesta de apertura. Reflexiones epistemológicas y análisis de casos. Ponencia para el V Congreso internacional y X nacional de psicología clínica a celebrar en Santander los próximos días 26 a 29 de abril).


11 comentarios:

  1. Yo tampoco se lo que soy, pero no me importa.....solo fluyo!

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  2. Copio y pego del facebook donde ya he tenido que autojustificarme por esta entrada. No me importa tener que ir autojustificándome, re-explicándome y pidiendo perdón a cada paso que doy. ¿Será eso una buena o una mala señal???

    Dos cosas:

    a) Que yo sepa las terapias postmodernas no forman parte de ningún curricula de los grados en psicología que se estudian aquí, en España. Las/os que estéis estudiando, estudiad lo que os digan, eh?. Si, además, estáis interesadas/os en estos temas, por aquí y otros sitios encontraréis información. Pero lo primero es lo primero...

    b) Nunca, jamás, en ningún momento he puesto en duda ni lo haré las buenas intenciones de cualquier profesional de la salud. Estoy absolutamente convencido de que, independientemente de la orientación que una/o aplique en su práctica cotidiana, siempre os/nos motiva el ayudar a las personas. Sí que pongo en duda determinadas orientaciones (insisto, no a las personas, ni a los profesionales) dominantes en la modernidad que llevan a una hiperpatologización, hiperdiagnóstico y -lo más importante- hipermedicamentación. Sólo -y humildemente- eso.

    Josep

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    1. Comparto contigo, Josep, el criterio. Es más, practico el "no saber"como modalidad cotidiana de trabajo, lo cual no es sencillo de sostener en Bs. As. debido a que el ejercicio de la psicoterapia está emparentado con la prestación de un servicio amparado en "un saber" que garantice la legitimidad de la prestación. (debo aclarar que no trabajo para prepagas ni obras sociales)sin embargo pregna la "cultura" de lucir la capacidad de participar de la construcción del conocimiento

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    2. Sí Silvia. Yo creo que estamos asistiendo -y seguramente participando en- a un importante cambio paradigmatico -San Kuhn- en psicología. Por un lado las orientaciones terapéuticas son tantas que creo que acabrán uniéndose en una práctica médica/biológica que convergerá totalmente con la psiquiatría. Por otro, la psicología social está empujando con fuerza y se ha metido de alguna manera en el campo de la terapia, lo cual no está prohibido en absoluto. Desde aquí lo que se dice es que los humanos no somos sólo biología (algunas y algunos en un tono algo más extremo diríamos que incluso la biología es una construcción social) y que muchos de los llamados "trastornos mentales" no son biológicos, sino, en todo caso, conflictos relacionales que se "curan", sino que se gestionan desde lo social...

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    3. ... que NO se "curan"...

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  3. Como SÍ pongo en duda las intenciones de las grandes multinacionales farmacéuticas y los pseudo-profesionales de la salud no cualificados. Las primeras... ¡a tope!!! Los segundos... ¡a desenmascararlos!!!

    Yo no digo nada, ¿eh? Pero mirad esto...

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  4. En mi opinión el terapeuta postmoderno diría: "no tengo que ser eso que se supone tengo que ser" y en "eso" se incluye el eclecticismo que más que alternativa estructurada es resultado de pereza mental.

    Y sabes... en el sentido estricto y tal vez desde mi postura más radical, ni siquiera deberían de llamarse "terapeutas", esa noción no se escapa a la nosología.-

    Me gustó leer tu reflexión sobre el tema :)

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    1. De acuerdo Christian. Me ha gustado tu puntualización, tu "estiramiento" de mis argumentos, que estiro yo también un poquito en mi anterior respuesta a Silvia.

      Hoy por hoy acepto "terapeuta" o "psicoterapeuta" como concepto y praxis. Pero es cierto que no escapa a la nosología médica al uso... Esto me da muuuuucho que pensar. Y como siempre que alguien me hace pensar (y dudar) le estoy muy agradecido, pues:

      MUCHAS GRACIAS!!!

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  5. Jajajaja, el agradecimiento es mutuo entonces.

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  6. Lo único que quisiera aumentar es que la posición de "no saber", no implica olvidar o hacer un lado el conocimiento o experiencia previa; sino que éste se ofrece en tanto pueda serle útil al cliente. Es "des-centrar" al terapeuta de una posición de poder por encima del cliente asumiendo que aquel -el terapeuta- tiene la respuesta acertada y sabe aquello que "realmente" le sucede al cliente y por lo tanto conoce el "tratamiento" preciso para "curarlo". (perdón por el uso, tal vez excesivo, de comillas.

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  7. ¡Muchísimas gracias, Papusa!!! Todo un honor tenerte por aquí.

    Y muchas gracias no sólo por su aportación, sino por tu precisión, con la que estoy totalmente de acuerdo y aporta luz al debate...

    Nos oímos mañana, ¿ok?

    Muchos saludos para toda la gente del Kanankil,

    Josep

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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