27 septiembre 2012

Introducción al curso "Bases filosóficas, sociológicas y psicológicas del Construccionismo social"

Imagen de libre distribución obtenida de internet. Pinchar aquí para más información sobre el curso


La Historia de la Humanidad ya tiene un tiempo. Un tiempo muy corto, si lo comparamos con la Historia del propio Tiempo, o sea con eso que algunas y algunos entendemos como el origen del universo. Y también corto comparado con el de otras especies que pueblan este planeta y quien sabe si otros…

No sabemos si nuestro tiempo importa mucho al propio Tiempo, al universo considerado desde sus orígenes. Y este desconocimiento seguramente influye poco en las cosas cotidianas de los seres humanos. Pero sí parece que nuestro tiempo –nuestra Historia- adquiere forma –se encarna- en cada una y uno de nosotras y nosotros, considerados como seres individuales y, sobre todo, sociales.

No somos ajenos al devenir histórico. Y es desde esta premisa –que puede ser verdadera o no- desde la que nos adentramos en este curso. En un primer momento, entonces, se proponen algunas reflexiones sobre la Historia. Y también sobre la historia, así, con minúsculas. Pero este no es un curso de Historia. Así que no se fija en ese devenir sobre el que, sin embargo, se propone alguna que otra reflexión tras la cual se sugiere un acercamiento al período histórico de la Ilustración.

Se hace necesario contextualizar. Y la vida no es solo historia o filosofía o psicología, aunque esta última aún no ha nacido. La vida es también, y entre otros muchos procesos, arte. En el segundo capítulo hay una breve reflexión sobre una obra artística musical que revolucionó la época: la de Johan Sebastian Bach. Una reflexión sobre lo que sería un temperamento bien temperado, si se permite la redundancia. Temperamento humano –caracteres psicológicos, si se quiere- que bajo el manto del racionalismo adquiere un nuevo significado.

En la Ilustración, como ya se ha dicho, la psicología todavía no ha nacido como tal, aunque sus orígenes podrían encontrarse mucho antes; por ejemplo ya en la Grecia Clásica con Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros. En psicología social es habitual remitirse a los filósofos de la época Giambattista Vico y David Hume porque en estos se encuentran ideas nuevas acerca del ser humano y todo lo que le envuelve; ideas que se analizan a lo largo del presente texto. 

Se propone seguidamente la lectura reflexiva de un fragmento de “Las afinidades electivas” obra de uno de los autores más significativos del Romanticismo, Johann Wolfgang von Goethe (1809, contemporáneo del nacimiento de la psicología y la sociología). El objetivo de esta y otras lecturas contenidas en los materiales sigue siendo el de contextualizar. Es preciso situarse siquiera sea evocativamente en el momento y lugar en que se dan los diferentes procesos que se analizan. La literatura –como la música- es, en muchas ocasiones, un buen reflejo del “espíritu de la época” y más, como se ve, en textos como el del poeta alemán, cargados de una “fina descripción psicológica” de sus personajes.

A continuación se destaca la figura y la obra del considerado como creador de la psicología científica, Wilhelm Wundt. Hace tiempo que la Ciencia como tal apareció en la Historia. Pero, ¿cómo configurar una especie de “Ciencia del ser humano” al margen de –aún con sus complementariedades- sus características puramente fisiológicas? El reto se muestra apasionante. De hecho hay quien considera que aún no se ha superado…

Se plantea después una brevísima reflexión gráfica, imaginativa y evocativa sobre cómo es la vida cotidiana a finales del Siglo XIX y principios del XX en Europa. Dos ilustraciones artísticas de nuevo –como la literatura o la música- invitan a la reflexión, a situarnos en esos momentos contradictorios y convulsos de la mentalidad de nuestros ya casi contemporáneos.

A partir de aquí se revisan dos figuras clave en los orígenes de la sociología: Émile Durkheim y Max Weber. Del primero interesa conocer su intención de aplicar los métodos de las ciencias duras a las sociales; pero también su alerta sobre las prenociones en cualquiera de ellas. Del segundo hay que resaltar su concepto del carácter irracional de las acciones sociales.

En “Entre guerras” se invita de nuevo a una breve reflexión sobre la situación socio-económica, política y de auténtica convulsión crítica en que se vio inmerso el mundo durante aproximadamente treinta años.  De nuevo contextualización, pues es en ese entorno en el que se generan algunas de las más atractivas ideas de la psicología contemporánea.

A partir de ellas se pasa a analizar las aportaciones del que, seguramente, es el pensador fundamental en los orígenes de la psicología social: George Herbert Mead. ¿Puede la mentalidad humana responder únicamente a factores individuales como fundamentalmente se proponía desde las aportaciones de Wundt, el psicoanálisis o el conductismo?

Las aportaciones de Mead casi casi se pierden para la psicología, aunque un poco se apropian de ellas los sociólogos. El proceso es lento y complejo. Las sociología y psicología dominantes siguen sus caminos. Pero algunos pensadores, maestros, escritores,… trabajan humildemente en la calle y en sus despachos y aulas. No nos ocupamos de todos ellos, pero para finalizar este curso se propone una aproximación a las llamadas “microsociologías”, especialmente a las aportaciones de Erving Goffman durante, aproximadamente, los años sesenta y setenta del siglo pasado; años en los que la psicología social entra en crisis…

¿Cómo se genera esa crisis? ¿Cómo se sale de la misma, si es que se ha salido? Estos análisis se corresponden ya con otros cursos del Itinerario que hoy, juntas y juntos, iniciamos…



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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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