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IMPORTANTE >>> "Construccionismo social" no es una marca registrada ni comercial ni nada parecido. Los promotores de este blog no somos ni queremos ser "gurús" ni "introductores" ni "inventores" ni "abanderados" de nada. Creamos este espacio hace ya más de diez años con la única intención de que sirva para la difusión y el debate sobre el CS. Como dice Ken Gergen "El CS no pertenece a nadie...".

Tampoco tratamos, por supuesto, de "adoctrinar" a nadie...

13 febrero 2014

La naturaleza humana

Fuente: Taos Institute


Los humanos, ¿tenemos "esencia"? ¿Tenemos algo que nos permita hablar de nuestra "naturaleza"? ¿Qué hay en nuestro interior, si es que hay algo, que nos hace tan diferentes del resto de seres vivos? ¿Dónde está esa especie de luz interna que nos hace percibirnos como distintos también del resto de seres humanos?


¿En los genes? 

Cada día más el innatismo genético es modificable a través de las relaciones humanas, a través de la tecnología. Llegará un día en que seguramente seremos capaces incluso de programar esa predeterminación genética...

Pero, mientras eso llega, ¿qué es lo que estamos haciendo? ¿Queremos ser un "otro" y nos conformamos con lo que somos? La misión de la Psicología ¿no será o ayudarnos a ser "otro" o ayudarnos a aceptarnos "como somos"?. ¿Cuál es la esencia de "como somos" y de "como es el otro"? Hablando ya no de pre-esencia, sino de lo que somos ahora mismo, con toda la herencia social que nos ha configurado.

¿Qué posibilidades se abren o se cierran en la psicología en práctica asumiendo que queremos ser "otro" o que "somos como somos". ¿Qué nos está diciendo alguien -en terapia, por ejemplo- cuando nos dice "yo soy así; no puedo cambiar"...?

Es posible que nuestra naturaleza tenga bastante que ver con nuestras emociones...

Resulta tremendamente complicado creer que nuestras emociones sean algo aprendido. ¿Por qué? Yo creo que pensamos que nuestras emociones somos nosotros; forman una parte muy potente y muy íntima de nuestra personalidad, de nuestra forma de ser. En un momento dado, si somos muy "liberales" podemos admitir la posibilidad de cambiar nuestras ideas, nuestros razonamientos. Sí, sé que también es difícil. Pero es posible. Por ejemplo, cambiar nuestras ideas políticas. Pero, ¿cambiar nuestras emociones? No, eso no!!! "Yo soy muy romántico; siempre lo he sido y siempre lo seré". ¿Y? Al final, eso es sólo una forma de  hablar. Que es mucho, lo sé.

No puedo dejar de citar un interesantísimo libro con el que estuve trabajando hace unos años: "Semiótica de las pasiones. De los estados de cosas a los estados de ánimo". De Algirdas J. Greimas y Jacques Fontanille. Siglo XXI Editores. En el mismo se analizan las pasiones (quizá son las emociones elevadas al cubo, ¿no?) desde la óptica de la semiótica, o sea, como algo puramente simbólico aunque lleno de significados. Con eso, las emociones no tendrían una esencia; ni mucho menos biológica. Defender esto es tremendamente complicado en un mundo como el nuestro, en que la biología, lo genético, lo neurológico,... lo invade todo.

Hay algo bastante común en la discusión sobre las emociones: el potente argumento de que son universales incluso en sus manifestaciones más  "visibles". Pues los autores del libro no parecen tenerlo tan claro. Dicen "Las diferentes culturas, áreas o épocas tratan de manera variable los mismo dispositivos modales..."pg. 31, entendiendo como "dispositivo" algo parecido a como lo explica Foucault, un mecanismo que actúa. Y como "modal", la forma en que lo hace. Es decir, las mismas expresiones emocionales -llorar, por ejemplo- tienen significados diferentes en función de la cultura, lugar o momento...

¿Dónde queda, entonces, lo "esencial"...?

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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