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IMPORTANTE >>> "Construccionismo social" no es una marca registrada ni comercial ni nada parecido. Los promotores de este blog no somos ni queremos ser "gurús" ni "introductores" ni "inventores" ni "abanderados" de nada. Creamos este espacio hace ya más de diez años con la única intención de que sirva para la difusión y el debate sobre el CS. Como dice Ken Gergen "El CS no pertenece a nadie...".

Tampoco tratamos, por supuesto, de "adoctrinar" a nadie...

13 mayo 2014

Espiritualidad



Hace ya unos años, en febrero del 2007 más o menos concretamente, algunas/os participantes en el foro sobre Construccionismo social de la Universidad Abierta de Catalunya (UOC; origen de este blog) nos fuimos un fin de semana al Monasterio de Montserrat, Catalunya, para reflexionar juntas/os sobre eso de la espiritualidad.

La oportunidad de visitar y vivir con calma uno de los más potentes centros de la espiritualidad occidental acompañados y guiados por un gran amigo, estudiante de psicología y monje benedictino fue algo que no siempre está al alcance de la mano. Hablamos de lo humano y lo divino, claro. Repasamos las culturas desde la egipcia a la actual. 

Ante el tremendo despliegue de lo espiritual en la cotidianeidad de ahora me vienen algunas ideas a mi “diálogo interno”. Y las hago públicas en este espacio, con permiso.

Quien esto escribe no es una persona espiritual. Al menos no lo es en un sentido dominante. Pero siente un gran respeto hacia las creencias, experiencias, sensaciones e inquietudes de sus congéneres. El tremendísimo filósofo de las religiones Mircea Eliade decía algo así como que la fe es el más alto grado de libertad a que puede aspirar un ser humano. Sé que la espiritualidad no es sólo asunto de fe; pero esta idea de creer en lo que no se ve, se toca, se huele, y tal me parece muy atractiva. Idea que desde un punto de vista materialista dialéctico no tendría demasiada consistencia. Lo sé. O lo creo, mejor dicho.

Al final, de una manera u otra, todo es cuestión de fe. Creemos lo que otras/os dicen. Y creemos lo que sentimos, experimentamos, pensamos y decimos. Eso.

Algunos locos filósofos de la Grecia clásica empezaron a desmontar eso de la fe (Mythos entonces) y se inventaron la ciencia (Logos en su momento). Luego, como es sabido, vino la oscura Edad Media y todo se vino abajo hasta la Ilustración, más o menos sobre el siglo XVIII aquí en esta Europa a punto de reventar ahora. Más o menos, como digo, fue un señor llamado René Descartes quien volvió a decir que una cosa es el espíritu y otra el cuerpo. O sea, lo simbólico y lo físico (no entro ahora en esta discusión, que llevaría horas y horas).  En esas continuamos, a pesar de los “holismos” y cosas por el estilo.

En otras culturas parece que no se planteó ese dualismo. ¿Eso es bueno o malo? No lo sé; no me muevo en esos términos. Lo que sí parece es que en otras culturas han pervivido unas especies de teosofías según las cuales todo ser humano está sujeto a unas verdades absolutas –interiores y espirituales- que dominan su vida, su existencia. No me gusta.

Pero el asunto es que considero la espiritualidad como un gran valor cultural de las personas. Siempre que no sea impuesto, auto o exo. Me parece muy interesante que las personas defiendan y vivan una serie de valores basados en la espiritualidad y en la sensación de un “yo interior” ajeno al devenir material de la existencia. Aunque no lo comparta, aprecio y respeto muchísimo que muchas de las personas que me rodean –o sea, que soy- crean en y experimenten la espiritualidad.

Lo que no comparto, ni aprecio, ni respeto es la mercantilización de lo espiritual

Traficar con la espiritualidad, con lo más íntimo –aunque no necesariamente privado- de la persona es una de las cosas más canallas que se puede hacer. Gurús y gurusas, predicadores y predicadoras, ostentosas/os portavoces de la verdad y la salvación interior haciendo dólares y euros de sus mentiras.

La mercantilización de lo espiritual…


6 comentarios:

  1. Como siempre admirable, soy creyente, es una relación muy íntima, muy especial que no puedo definirla, no con alquien a quien temo, que me puede castigar o ayudar, solo tengo fe, Gracias Josep, admiro la dignidad y tu aprecio por los que sentimos distinto, eso aumenta aún mas el enorme concepto que tengo sobre ti. Roberto Irovis

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  2. Muchas gracias a ti, Roberto Irovis. El concepto es mutuo...

    ;)

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  3. Gracias nuevamente, no soy creyente, aunque paradógicamente en momentos muy dificiles he recurrido o he pedido , hasta suplicado a " alguien" no terrenal, ayuda. No me sentí en terreno familiar ni que pudiera esperar algo de esa supuesta fé de la desesperación. Admiro a quienes la tienen, creo humildemente, pueden encontrar un alivio, perdón, ayuda, o lo que sea, cuando lo necesitan. Mercantilización de lo espiritual.........a veces las profundas creencias no permiten ver. Gracias Josep, siempre es un placer leerlo......Patricia Guevara.

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    1. Gracias a ti, Patricia. Muy interesantes tus aportes...

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  4. Es un agrado encontrar vuestro blog. Si hay algo por lo que lucho, desde mi vocación, oficio y profesión de psicólogo, es hacer justicia por los significados personales y la posibilidad de re-escribir la vida. Justicia desde aspectos biopsicosociales. Cada persona como experto en sí mismo tiene el absoluto derecho de definirse. Saludos desde Chile. Abrazos

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    1. ¡Muchas gracias, Ignacio, por tus comentarios!!! :)

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Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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