28 marzo 2016

Interesante texto de Laura Medina

¡Hola!

Copio y pego este interesante texto que nos envia nuestra amiga Laura Medina por si puede generar algún diálogo o, en todo caso, para su difusión.

¡Saludos!!!

Josep



"Pienso en que existen dos planos de lo que llamamos realidad. El primero sería el de orden natural y el segundo el de las construcciones. En el plano natural podemos meter todo aquello que está en su origen libre de la manipulación humana, como por ejemplo la naturaleza. El hecho de que exista un árbol será entendido como independiente del observador, el hecho de que exista la especia humana también. Existe y es naturalmente antes del juicio humano. Por otra parte, en el plano de las construcciones están todas las conceptualizaciones abstractas generadas por una(s) mente(s) humana(s). Todo lo abstracto que puedo concluir de un árbol o de cualquier cosa encontrada en el “plano natural” va a ser parte de una construcción personal, por ende subjetiva y en ningún caso puede atribuírsele a ese juicio el absolutismo de lo verdadero. Sin embargo, el encuentro de construcciones consensuadas sobre una situación u objeto pueden llegar a generar “realidades” en las que todos (o la mayoría) vamos a estar de acuerdo para facilitar la vida en sociedad. Estos acuerdos tácitos son muy frágiles de confundir con una realidad única e indiscutible, ya que a veces olvidamos el ejercicio de relativizar las cosas de orden no natural y sentamos e imponemos realidades hegemónicas que terminan siendo manifestaciones de dominación más que una ayuda para la vida en colectivo. 

Las construcciones

La pobreza es una construcción social. No porque los pobres en verdad no sean pobres. Lo son,
bajo el concepto de pobreza que hemos construido que a su vez deriva del concepto de sistema en el que nos hemos decidido enmarcar. En una sociedad neoliberal, enfocada y concentrada en los sistemas de producción, la medición del ser humano va a ser siempre en referencia a su capacidad de producir, de entregarse al sistema para acumular riquezas. El pobre sufre, es castigado, el pobre está aislado y marginado de la cultura oficial, el pobre es aspiracional, el pobre se viste "feo" y muchas veces es "su decisión". El pobre pareciera no ser funcional, aunque trabaje, su trabajo nunca va a ser tan funcional al sistema como el del empresario que genera dinero y acumulación (y a su vez movimiento económico dentro de un país, aunque sea privado); y todo esto con la vara de medición del tener o no tener. El pobre no es ayudado por el rico, porque en estas formas de medición (pobre-clase media-rico) se sustenta el sistema neoliberal (construcción inicial). Si el rico ayuda al pobre o al clase media, va a ser solamente con el fin de hacerlo ascender en su escala social, mas no de erradicar el sufrimiento de esa parte de la población. Si el rico decide hacer esto, está condenando a su propia construcción de clase a su fin, debido a que no se concibe igualdad ni equidad en la construcción neoliberal. Como dijo Friedman, todos tenemos la posibilidad ser ricos. (Pero para que hayan ricos tienen que haber pobres como modo de medición).
En base a lo anterior, el rico es el de "mejor medida" en la construcción capitalista, la clase acomodada que materialmente no carece (siempre hablando exclusivamente del plano material), con el acceso a lo mejor de todo que se puede ofrecer en el mundo construido bajo el paradigma neoliberal. El rico defiende su clase, defiende estas construcciones sociales, por ende ejerce la ayuda asistencialista: el rico le tiende la mano al pobre, con la construcción de media aguas, con los préstamos de dinero, con las becas escolares, con los palmetazos en la espalda, con la ayuda caritativa, con los vueltos del supermercado, porque claro: ¿qué le importa a la gente de la población el problema constitucional que hay detrás de la pobreza?, ¿por qué habría de hablarles de la necesidad de cambiar las políticas públicas si les estamos disminuyendo el precio de la canasta familiar? Con estas cosas, la gente se contenta, la gente pobre, que cree que ser pobre es una realidad indiscutible y no generada ni construida, asume que la ayuda asistencialista debe ser bien recibida porque arregla el problema de inmediato, la necesidad: la necesidad material que también es construcción del neoliberalismo.
Todo por mantener el status quo de una sociedad construida por los que se aprovechan del poder que les entregó el conocimiento de cuestionarlo todo.
Friedman teorizó por primera vez el liberalismo y construyó solamente una forma de hacer economía que se extrapoló a una forma de hacer sociedad y vida colectiva, en donde las personas somos tratadas de acuerdo al dinero que podemos pagar, donde el baño público no sale menos de doscientos pesos chilenos, donde la educación es un derecho negado y basureado que nos cobra millones al año por tener algún tipo de acceso (precario) al entendimiento. Donde tomar agua en la mesa es mal visto en comparación a tomar bebida o jugo, pese al daño que cause esto en el organismo, pero el agua está ahí, la bebida se compra.
Todo esto es una construcción.
Como construcción aprendida, se puede desaprender y generar otra, una que no compatibilice la acumulación de riquezas con el poder que puede llegar a tener un ser humano, porque de esta forma y bajo esta construcción (bajo una deducción lógica): estamos siendo gobernados por los más egoístas.
El peligro real de ser gobernados por egoístas, a veces patológicos, es la mezquina distribución de las riquezas que mantiene una sociedad. Lo valorativo queda fuera cuando comprendemos que esta distribución organizada por el egoísmo va a ser siempre poco inteligente, debido a que la naturaleza del egoísmo está en la capacidad limitada que se tiene para pensar en y por el colectivo.
El egoísta no puede pensar bien en el colectivo. El egoísta no puede decidir mejor por el colectivo, por ende las decisiones tomadas bajo el paradigma gobernado por los egoístas no pueden ser las más inteligentes para la planificación de una sociedad. No tendría sentido.
Entonces, una sociedad neoliberal mide al hombre por su capacidad de acumular à el que más acumula para sí (el que más piensa en sí mismo para la distribución de los bienes materiales) es el de mejor medida à la clase dominante es la del hombre de mejor medida (“clase alta”) à esta clase que acumula para sí posee y ejerce poder sobre el resto de la sociedad à las decisiones de distribución de riquezas son desiguales y protegen la construcción de clases como “reales” à el progreso de la población de clase baja y media es ilusorio y manipulado (la ayuda apunta a la mantención de la clase como baja y media, siempre).
Vale decir entonces que el avance en general de la sociedad entera es también ilusorio y manipulado, debido a que el “progreso” está conceptualizado y entendido dentro de la misma construcción capitalista que hace equivalente el desarrollo total de un país con solamente un desarrollo económico o material. Es como que el que más tiene declaró que tener más era estar desarrollado.
La lógica con la que funciona la construcción neoliberal camina en sentido contrario al avance de la población más vulnerable, por eso la búsqueda de una sociedad justa y equitativa se ve limitada cuando esta sociedad se enmarca bajo el paradigma capitalista. El capitalismo es el gran impedimento del encuentro con la equidad, no sólo valóricamente, sino que también por una cuestión de lógicas contradictorias.
Lo que intento decir de alguna forma es que el pobre existe porque se redactó en la teoría, no existe en el mundo natural, se construyó para sustentar al rico y justificar su ejercicio de poder. Las cifras de disminución de pobreza a nivel mundial en economías capitalistas son nuevamente ilusorias, debido a que se está midiendo la acumulación de riquezas, la producción, la calidad de vida, y en fin muchos otros conceptos definidos por el mismo paradigma una y otra vez: la realidad se cierra y queda estática y las críticas a las otras formas de hacer sociedad incrementan, debido a que la hegemonía neoliberal funciona como referente para saber cómo lo están haciendo los demás. Nace la exclusión, los/las marginados/as, los sistemas indígenas son de los más afectados, por dar uno de los muchos ejemplos.
Ahora uniendo otra idea: El ser humano es un ser social, que co-depende de otros seres humanos en sociedad. Todo lo que es un humano es debido a que existen otros de su especie reafirmando lo que es. El ser humano depende de la sociedad para ser.
El neoliberalismo hace que el ser humano no piense en la sociedad.
El ser humano se enajena en un individualismo de competencia y necesidad de producción, perdiendo el sentido del colectivo (de lo que co-depende). Se ayuda en la política, en el ejercicio público del sindicato por ejemplo, se apiña con otros en movimientos que logren manifestar la enajenación: pero el sistema lo castiga.
El sistema neoliberal castiga al que despierta de la enajenación, y estigmatiza al radical, al revolucionario, al poco productivo, al que se dedica a hacer cocadas, arte callejero, medicina alternativa, al freelance de poca monta. Los castiga con la baja remuneración, que dentro de esta construcción de sistema es el castigo más grande. Castiga al que se organiza en su contra con miedos inducidos (construidos) que pertenecen solamente a la construcción neoliberal. La represión de una idea como menos válida que la hegemónica también es parte de la dominación que ejerce una construcción. Y la gente teme. Porque el miedo se materializa cuando todos nos identificamos bajo esa construcción paradigmática de lo que podemos y debemos hacer en sociedad. Con esto quiero decir que es incompatible que el ser humano se desarrolle en totalidad bajo un paradigma capitalista, debido a que los fines esenciales (en grandes y muy grandes rasgos) son opuestos y contradictorios. Es un ser humano dependiente de una sociedad construida bajo el egoísmo y el individualismo. Se genera la enajenación, el descontento, sabemos pero no podemos decirlo, y el cuerpo lo manifiesta. La gente se enferma. El capitalismo hace negocio de esa enfermedad, y fragmenta todo lo que puede, y hace industria de todo lo que puede también. Que el ser humano se enferme es rentable para una industria farmacéutica por ejemplo, y bajo la misma lógica de la pobreza, el objetivo de la industria farmacéutica nunca va a ser la sanación de los enfermos, debido a que esto provocaría la paralización de la industria. Esto es solo un solo ejemplo de lo que pasa en todas las demás áreas: objetivos contradictorios (enfermedad-industria de salud/ser social-neoliberalismo y competencia).

Lo que pretendo a decir a grandes rasgos es que la "realidad" del "pobre", del "marginado", del "enfermo mental", del "prójimo" y de cualquier sujeto que se encuentre en desventaja, sólo existe, porque existe detrás una construcción paradigmática de sistema de sociedad que lo respalda y lo crea (y lo hace creer) para un beneficio propio (de los que se han dado cuenta de la capacidad que tienen las construcciones). Así mismo y en base a lo anterior, no se concibe una solución sistémica a los problemas de estos grupos de marginados/as dentro de un paradigma que le interesa mantener el status quo. Por mucha libertad de comercio que nos ofrezca, por mucho desprendimiento que tenga del Estado, los vicios que conlleva vivir bajo esta construcción hace inconcebible el progreso que vaya más allá de lo material. El gran problema está en hacer consciencia del ejercicio de relativizarlo, cuestionarlo y entender que si no vemos progreso en países/comunidades/sociedades que viven con otro sistema es porque hemos estado hace ya varios años desde la vereda del neoliberalismo, integrando sus metas, objetivos, individualismo y materializando miedos que no existen en el plano de lo natural".

 Laura Medina

1 comentario:

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"What is Matter? Never Mind! What is Mind? No Matter!"

Calambur citado en Toulmin, Stephen (1990), Cosmópolis. Els transfondo de la modernidad. Barcelona: Península. Pág. 207.

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